Por Aime Sosa Pompa e Isel Quintana Freyre
En todas las etapas de la lucha revolucionaria, las cubanas contamos con la confianza, la comprensión y la guía de Fidel. Así lo recordó Yolanda Ferrer, fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), durante su intervención en el foro “Fidel y la Revolución de las Mujeres”, como un recorrido emocionante por décadas de lucha, conquistas y amor a la patria, conducido por la voz de quien vivió cada batalla desde la primera línea.
En el marco del I Coloquio Internacional “Fidel: legado y futuro”, su ponencia, titulada “Fidel y la Revolución de las cubanas en la Revolución Socialista”, Ferrer comenzó agradeciendo a la organización de mujeres por la posibilidad de participar en un espacio que, más que recordar, reafirma el compromiso de las cubanas con los tiempos que vivimos.
Enseguida trazó la esencia del legado fidelista: "Como parte de su concepción revolucionaria y de su afán por conquistar toda la justicia, también fue una prioridad para él poner fin a la discriminación de las mujeres". Esa convicción acompañó a Fidel desde el Moncada, cuando defendió su derecho de combatir junto a sus compañeros, y se consolidó en la Sierra Maestra, donde venció resistencias para crear el pelotón Mariana Grajales y entrenó personalmente a aquellas muchachas que demostraron, como dijo él, que "nunca fue puesto en lugar tan alto de heroísmo y dignidad el nombre de la mujer cubana".




