Por Isel Quintana Freyre
El 24 de febrero de 1958, en plena Sierra Maestra, un grupo de hombres liderados por Ernesto Che Guevara encendió un transmisor improvisado y lanzó al aire un estremecedor mensaje: “Aquí, Radio Rebelde…”. Aquella primera emisión de apenas veinte minutos no fue solo un parte de guerra, fue el nacimiento de una voz que acompañaría a la Revolución cubana y que, hasta hoy, sigue latiendo en el corazón del pueblo.
Para mí, Radio Rebelde no es únicamente una emisora. Es escuela, es familia, es el espacio donde aprendí que el periodismo se ejerce con ética, rigor y sensibilidad social. Cada transmisión, cada entrevista, cada editorial que tuve el privilegio de producir y editar, me enseñó que la palabra puede ser puente entre la realidad cotidiana y la esperanza colectiva.




