Por Marilys Suárez Moreno
Para Ana Betancourt, la mujer que con coraje libertador alzó su voz en Guáimaro para reclamar los derechos de la mujer, la Revolución erigió un mausoleo trabajado en piedra de jaimanita, material que junto al bronce, dan perpetuidad al monolito de la insigne cubana, justamente en el sitio donde su nombre entró en la historia.
Tuve el privilegio de cubrir periodísticamente el arribo a Guáimaro de las cenizas de Ana Betancourt de Mora, que llegaron a Cuba el 26 de septiembre de l968 a escasos días de la conmemoración del centenario del grito de Independencia en La Demajagua, el 10 de octubre de 1868.




