sábado, 14 de marzo de 2026

La primera palabra: el compromiso nacido en la victoria



Por Sheila Caronell Hernández

La primera palabra de Fidel, después del triunfo de la Revolución en 1959 sobre la mujer, no fue un discurso alejado, sino un momento intrínseco al dirigirse al pueblo santiaguero. Eso tiene un gran valor porque expresa que para Fidel, la liberación de la mujer, no era un añadido posterior, las mujeres eran una parte constitutiva de la liberación nacional desde el minuto cero.

En este primer discurso, en medio de la euforia, la emoción, la conciencia de la responsabilidad que se avecinaba Fidel se detuvo en un sujeto político que hasta entonces no había tenido la importancia merecida: la mujer, sobre ella expresa: "La mujer es un sector de nuestro país que necesita ser redimido, porque es víctima de la discriminación en el trabajo y en muchas esferas de la vida social; pero tenemos la seguridad de que la mujer, como ha luchado al lado de los hombres en esta guerra difícil, sabrá luchar también al lado de los hombres en esta nueva etapa de la Revolución".

viernes, 13 de marzo de 2026

Brigadas Internacionales de Mujeres “Cilia Flores por la Paz”: un muro de conciencias feministas




Por Marilys Zayas Shuman

Y llegamos por segunda vez a Venezuela, en otra travesía de solidaridad. Años atrás fue la brigada Aleksandra Kolontái la que nos abrió las puertas de las comunas; esta vez, la brigada internacionalista “Cilia Flores por la Paz” nos convocó a reencontrarnos con mujeres luchadoras de muchas partes del mundo, en ese país que se ha convertido en símbolo del feminismo revolucionario.

La historia de las Brigadas Internacionales de Mujeres “Cilia Flores por la Paz” comienza como un gesto de afirmación y resistencia en medio de un tiempo convulso. Desde Venezuela, en febrero de 2026, se lanzó al mundo la convocatoria de una red global de mujeres que se reconocen como protagonistas de la defensa de la soberanía y la paz.

El acto fundacional, transmitido simultáneamente con voceras de los cinco continentes, fue más que un evento virtual: fue la irrupción de un feminismo que se asume internacionalista, antiimperialista y profundamente comprometido con la vida. La consigna que atravesó la jornada, “Si nos tocan a una, nos tocan a todas”, condensó la voluntad de transformar la sororidad en acción política organizada, de pasar de la consigna a la práctica concreta.

Cuba denuncia en la ONU el bloqueo como violencia contra las mujeres



Osmayda Hernández Beleño, integrante del Secretariado de la FMC, reafirmó el compromiso de Cuba con la igualdad de género y alertó sobre los efectos del bloqueo en la salud, la atención materno infantil y la vida cotidiana de las mujeres.  


En la 70ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, Cuba reafirmó su compromiso con la igualdad de género y la justicia social. La intervención estuvo a cargo de Osmayda Hernández Beleño, integrante del Secretariado de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), quien expuso los avances alcanzados por el país en la protección de los derechos de las mujeres y denunció el impacto del bloqueo estadounidense como una forma de violencia que afecta de manera desproporcionada a la población femenina.  

Eliza y la casa del silencio




Por Gabriela Orihuela

Confesiones: testimonios de mujeres víctimas de violencia de género (VI).

En los últimos años se ha visibilizado con mayor fuerza, desde los medios de comunicación, la violencia machista; no es suficiente, pero se hace notar la necesidad de seguir abordando el tema. Disímiles son las historias que podemos mostrar; cada una de ellas guarda, entre líneas y sentires, mensajes de fortaleza, resiliencia, luchas internas y otras más visibles. Narrar los testimonios de mujeres víctimas de violencia de género no es un mero acto de enunciación, puede convertirse, además, en la excusa perfecta para teorizar y educar sobre conceptos manidos, pero poco comprendidos; para conocer que existen, entre silencios y verdades; para saber que ellas, las mujeres, no están solas.  

jueves, 12 de marzo de 2026

Radiografías de la desigualdad: El tiempo que sostiene la vida

 


Por Marilys Zayas Shuman

En América Latina, la desigualdad no solo se expresa en los ingresos o en el acceso al empleo. También se expresa en el tiempo. Un tiempo que no se paga, que no se reconoce y que, sin embargo, sostiene la vida cotidiana de millones de hogares.

Según el Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe 2025, las mujeres dedican 18,6% de su tiempo diario al cuidado no remunerado, mientras que los hombres apenas destinan 9,2%. Esa diferencia, que parece una cifra más, es en realidad la raíz de muchas otras desigualdades. El tiempo que las mujeres entregan al cuidado es tiempo que no pueden invertir en estudiar, trabajar, descansar o decidir. Es un tiempo que condiciona su autonomía económica desde el inicio.

Esa desigualdad en el uso del tiempo se traslada al mercado laboral. Aunque las tasas de informalidad parezcan similares —50,5% en mujeres y 52,0% en hombres—, la experiencia no lo es. El Anuario muestra que las mujeres se concentran en los sectores de menor productividad, donde los ingresos son más bajos y la protección laboral es casi inexistente. La informalidad femenina no es un accidente estadístico: es la consecuencia directa de un sistema que asigna a las mujeres la responsabilidad del cuidado y luego las penaliza por cumplirla.