Por Marilys Suárez Moreno
Hace 69 años, Santiago de Cuba entero se conmovió por el asesinato el 30 de julio de 1957, de uno de sus hijos más queridos, Frank País García. Con el cayó también otro luchador revolucionario, Raúl Pujol, acribillado a balazos al mismo tiempo que Frank.
La muerte del as del clandestinaje, como le llamaron, constituyó una imponente manifestación de duelo popular. El dolor y la indignación por el asesinato del combatiente, cuyo cadáver fue amortajado con el uniforme verde olivo del 26 de julio, se volcó en el sepelio.
Frank País no había cumplido los 23 años. Pujol tenía 35. Indiscutible jefe del alzamiento revolucionario del 30 de noviembre de 1956, máximo dirigente del Movimiento en la clandestinidad, excepcional combatiente revolucionario, Frank era eso y más: el símbolo de una juventud heroica.




