Por Marilys Suárez Moreno
Pasarían 20 años desde la celebración en 1911 del primer 8 de marzo en Dinamarca, Austria, Alemania y Suiza, para que Cuba acogiera la fecha, sin carácter público. El lugar escogido fue el salón de actos del Centro Obrero de Cuba, ubicado en aquel entonces en Revillagigedo número ocho, en La Habana Vieja.
Allí, el 8 de marzo de 1931, delegadas e invitadas, la mayoría obreras de fábricas y talleres, despalilladoras, empleadas de comercio y oficinistas, tuvieron espacio para sus reclamos y reivindicaciones, y lo hicieron de una manera diferente a la habitual ese día en el mundo, se engalanaron algunos establecimientos y se efectuaron mítines y otras actividades; la principal, en la sede del Centro Obrero de Cuba, adornado con banderas cubanas y flores.




