Por Lisandra Pérez Coto
El próximo 7 de abril tendrá lugar una jornada mundial de movilización feminista, en la que activistas y organizaciones de diferentes naciones participarán en un evento solidario con las mujeres cubanas durante 24 horas.
La Marcha Mundial de las Mujeres promueve la iniciativa con el objetivo de visibilizar cómo el bloqueo económico afecta la vida diaria en Cuba y fortalecer el respaldo global a sus batallas.
Según la convocatoria, la acción se llevará a cabo de forma ininterrumpida, conectando actividades en diversas áreas del mundo. Se trata de crear una "cadena global de resistencia" donde las voces feministas se unan para exponer los efectos de las sanciones económicas y mostrar apoyo político a la población cubana.
“La lucha contra el imperialismo y el neoliberalismo es inseparable de las luchas feministas”, subraya el texto, que sitúa la realidad cubana dentro de un escenario global marcado por desigualdades estructurales, violencia sistémica y formas históricas de dominación patriarcal y racista.
Entre sus principales demandas, la Marcha Mundial de las Mujeres exige el fin del bloqueo económico y de las políticas coercitivas contra la isla. Asimismo, convoca a organizaciones sociales, colectivos y activistas a desarrollar acciones locales —desde manifestaciones y encuentros hasta iniciativas culturales y campañas digitales— que contribuyan a amplificar el mensaje de solidaridad.
La fecha elegida no es casual. El 7 de abril coincide con el natalicio de Vilma Espín, figura clave en la historia política y feminista del país. Para las organizaciones convocantes, esta jornada no solo conmemora su legado, sino que también busca proyectarlo hacia las luchas actuales. “No es solo un día de recuerdo, sino un momento para fortalecer la resistencia feminista y la solidaridad internacional”, destaca el llamado.
Se prevé además la recopilación de testimonios, imágenes y reportes de las actividades realizadas, como parte de un esfuerzo por documentar esta articulación internacional.
En un contexto global atravesado por múltiples tensiones económicas y geopolíticas, la convocatoria apuesta por el feminismo como plataforma de articulación política transnacional, colocando en el centro la defensa de la vida, la soberanía de los pueblos y la justicia social.




