Una mirada profunda a las regulaciones que reorganizan el Sistema de Atención a la Familia y crean los Hogares de Alimentación Comunitaria, una red de cuidado que se expande desde las instituciones hasta los hogares.
Por Marilys Zayas Shuman
En medio de una de las coyunturas económicas más complejas de las últimas décadas, el Estado cubano cuenta con su capacidad para reorganizar, priorizar y sostener políticas públicas esenciales. No es un gesto menor: en tiempos de escasez, cuando la incertidumbre pesa sobre los hogares y la vulnerabilidad se multiplica, apostar por ampliar y fortalecer los sistemas de cuidado revela una voluntad política que coloca la vida en el centro. Es una decisión que habla tanto de la urgencia del presente como de la vocación histórica de un proyecto que, aun en la dificultad, elige cuidar.
Las Resoluciones 8/2025 del Ministerio de Comercio Interior (MINCIN) y 41/2025 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), publicadas en la Gaceta Oficial, marcan un punto de inflexión en la política social cubana para los cuidados. Ambas reorganizan el Sistema de Atención a la Familia (SAF) y crean los Hogares de Alimentación Comunitaria, una modalidad inédita que traslada el cuidado alimentario al espacio doméstico en zonas rurales, suburbanas o de difícil acceso.