I Coloquio Internacional "Fidel: legado y futuro"
Palabras inaugurales de Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC)
Gracias de todo corazón a las personas que han venido desde otros lugares del mundo a compartir con nosotras el centenario de Fidel, lo que nos demuestra que Fidel sigue convocando a todas las personas de buena voluntad que existen en el mundo. Una vez más, gracias, gracias, gracias por estar acá con nosotras.
Queridas compañeras, hermanas, protagonistas de las luchas de las mujeres en todos los países. No es casualidad que estemos hoy aquí. Al pronunciar la palabra Fidel, no solo nombramos a un líder, nombramos a un padre, a un guía que nos enseñó a mirar el futuro sin miedo.
Cuando hablamos de Fidel y la revolución de las mujeres, hablamos de la ruptura con una historia de opresión. Fidel no fue un espectador de nuestra lucha, fue el artífice, el artífice que entendió que sin la emancipación femenina, la revolución estaría incompleta. Él nos enseñó a ser protagonistas de nuestro propio desarrollo.
Hoy nos convocan una dualidad poderosa, el homenaje al Comandante en Jefe y la fuerza transformadora de las mujeres cubanas. En este foro nos adentraremos en el núcleo duro de su pensamiento acerca de la revolución de las mujeres. Este espacio está dedicado a desentrañar ese legado.
¿Cómo se forman los valores en la revolución? No en los discursos, sino en el ejemplo. En la maestra que va a la montaña, en la científica que desafía lo establecido, en la madre que cría hijos libres. Fidel creyó en la mujer como pilar de la sociedad.
Hoy, nosotras, desde nuestras trincheras, venimos a demostrar que esa fue su profecía más aceptada, la que definió a las mujeres como una Revolución dentro de la Revolución, expresada en la quinta plenaria nacional de la Federación de Mujeres Cubanas, lo que además constituye una concepción cubana sobre la participación de las mujeres en la revolución socialista.
Su principal aporte no fue un decreto, fue confiar en nosotras. Nos devolvió la autoestima a un género que había sido doblegado y nos demostró que podíamos alcanzar nuestros propios proyectos.
Hoy, ante los desafíos que impone el bloqueo económico, comercial y financiero del gobierno de los Estados Unidos hacia Cuba, nos preguntamos: ¿qué significa defender la patria en estas condiciones? ¿Qué significa tener valores revolucionarios?
Significa aferrarnos a lo que él nos enseñó, a tener dignidad, a la solidaridad, el antiimperialismo, la defensa de lo nuestro, de la justicia social, de la igualdad y la no discriminación. Fidel hablaba de valores como la honestidad, la lealtad y el sacrificio, valores que tanta falta nos hacen hoy. Pero no como conceptos abstractos, sino como prácticas cotidianas. ¿Y qué hay mejor que las mujeres para encarnar esas prácticas en el día a día? La revolución de las mujeres fue ante todo una revolución ética. Es una revolución ética. Nos quitó el velo de la ignorancia y nos puso el lente del pensamiento crítico.
Inauguramos este foro con una certeza, Fidel fue el más grande aliado de las mujeres cubanas, no porque nos regalara derechos, sino porque nos devolvió la conciencia de nuestro poder para conquistarlos. La Revolución nos encontró en la cocina y nos puso en la primera línea de la historia.
Y el mayor aporte en la formación de nuestros valores fue hacernos sentir imprescindibles. Al debatir sobre su legado, no venimos a llorar al líder, venimos a dar continuidad a su obra desde la perspectiva de género, porque mientras haya una mujer cubana luchando por sus sueños, Fidel estará vivo.
Este foro es el escenario para reivindicar esa confianza, porque la revolución de las mujeres que se inició en 1959 se fortalece cada día en nosotras.
¡Adelante, compañeras! La patria nos llama y tiene prisa. Bienvenidos a este diálogo con la historia de presente y de futuro.
Aquí no habrá oyentes pasivas, hay forjadoras de la patria, de la nuestra y de las de otras naciones. Conmemoremos este, comencemos este intercambio con la pasión, la devoción y la inteligencia que él supo ver en nosotras.
Muchas gracias.

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