Por Aime Sosa Pompa
Fotos: Gabriela Milena Padrón
Fue una convergencia necesaria, llena de conversaciones con las insurgencias feministas más cercanas en cada voz. Quizás un pool pequeño, pero nos pintamos con los colores violetas, a full. Un reconocimiento mutuo justo en medio de una solidaria interpelación política como es el Coloquio Internacional Patria.
La Editorial de la Mujer abrió la convocatoria apartándose de las clásicas reuniones técnicas o formales, sin actas ni protocolos, unas 20 sillas en un círculo donde dábamos la bienvenida a representantes de Cuba, Venezuela, Uruguay y Chile.
Al fin se hizo realidad la posibilidad de vernos en un redondel habanero donde el centro fue reconocer que las mujeres comunicamos cuando las matrias y las patrias demandan lo urgente.

