martes, 11 de agosto de 2026

Dilma Rousseff: "Muchas gracias, comandante. Su lucha es nuestra lucha. Hasta siempre, Fidel Castro"




I Coloquio Internacional "Fidel: legado y futuro"

Por Isel Quintana Freyre y Aime Sosa Pompa 

En el foro "Fidel y la política exterior de la Revolución Cubana", la expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff, dejó un emotivo mensaje en el que repasó su vínculo personal y político con el Comandante en Jefe, así como el impacto de la Revolución Cubana en América Latina y, en particular, en la vida de millones de brasileños.

"Es con profunda emoción y honor que me dirijo a ustedes", comenzó Rousseff, y expresó desde el primer instante que su intervención no era la de una exmandataria, sino la de una militante que en su juventud fue profundamente marcada por el ejemplo de coraje y rebeldía que emergió de Cuba en 1959.

"Fidel fue para mi generación de latinoamericanos un símbolo vivo de la lucha por la justicia social, la libertad y la soberanía", afirmó. Y rememoró aquellos años: "Cuando yo enfrentaba la dictadura militar en Brasil, la revolución cubana era un faro. Fidel nos enseñó que la dignidad de un pueblo no se negocia y que la solidaridad es la arma más poderosa contra la opresión".

La expresidenta brasileña evocó también el encuentro personal que mantuvieron cuando Fidel ya se había retirado de la vida pública. "Tuve el honor de encontrarme con Fidel en varias ocasiones. 

Recuerdo especialmente la conversación que tuvimos en su residencia en La Habana durante la inauguración del puerto de Mariel. Él me recibió con la generosidad que siempre lo caracterizó", relató. 

"Pasamos cerca de dos horas conversando. Me impresionó su lucidez, su memoria prodigiosa y la pasión con que hablaba. Ese día vi al hombre detrás del mito y eso sólo aumentó mi admiración por él".

Pero la relación de Fidel con Brasil, subrayó Rousseff, no se limitó al campo de las ideas. Tuvo una concreción que transformó la vida de millones de brasileños y brasileñas. 

"Durante mi mandato, con su integral y decisivo apoyo, impulsamos el Programa Más Médicos, una de las más bellas realizaciones de nuestro gobierno", recordó. "Y ese programa sólo fue posible gracias a la generosidad de Cuba y a la visión internacionalista de Fidel Castro". 

Acto seguido, precisó la magnitud de aquella hazaña solidaria: "Más de 11.000 médicos cubanos llegaron a Brasil para atender donde ningún otro profesional quería ir. En las periferias de las más grandes ciudades, en el semiárido, en la Amazonía, en las aldeas indígenas". Y recordó que él los llamaba cariñosamente su ejército de batas blancas.

Rousseff también recapituló la intervención de Fidel en la Cumbre de la Tierra y lo definió como un visionario, "era práctico, valiente y profundamente humano", sentenció con énfasis. 

Habló de su vigencia: "se fue físicamente, pero su herencia política, su coraje y su ejemplo están más vivos que nunca". En tal sentido, enumeró los principios que, a su juicio, siguen guiando a la región: "Reafirmamos nuestro compromiso con los ideales que defendió: justicia social, soberanía de los pueblos, la integración latinoamericana y la solidaridad como principio fundamental de las relaciones internacionales".

Dilma, una de las voces más autorizadas de la izquierda latinoamericana, cerró su intervención con una despedida cargada de emoción y militancia: "Muchas gracias, Comandante. Su lucha es nuestra lucha. Hasta siempre, Fidel Castro". 


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