Por Marilys Suárez Moreno
Octubre es un mes signado por el dolor y el luto. El día seis hará 50 años de la voladura en pleno vuelo del avión de la aerolínea Cubana en Barbados, que costó la vida a 73 personas, de ellos 57 cubanos, entre ellos, el equipo juvenil de Esgrima, ganador de un campeonato centroamericano.
Sus autores confesos, los terroristas Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, murieron de viejos y libres de toda culpa en Miami. Incluso a Posada Carriles lo llegaron a considerar un peligro para la Seguridad Nacional, pues lo vincularon con el magnicidio de Dalas.
La memoria se niega a olvidar. Cómo hacerlo cuando se perdieron tantas vidas y el corazón de la patria sangró por siempre. Una carga explosiva a solo unos minutos de su despegue del aeropuerto barbadense hería de muerte a la nave de Cubana de Aviación que realizaba un vuelo regular entre Barbados, Kinston y La Habana.




