Por Aime Sosa Pompa
La Asociación Hermanos Saíz (AHS) entregó el Premio Maestro de Juventudes de este año a ocho relevantes mujeres. El lauro es el máximo reconocimiento de la AHS —fundada el 18 de octubre de 1986— y reconoce a artistas e intelectuales cuya obra y presencia guían a generaciones, marcadas por esas trascendentales raíces, referentes y horizontes.
Regina Balaguer dirige desde 1997 el Ballet de Camagüey, una de las compañías más antiguas y prestigiosas de Cuba. Fue presidenta de la Cátedra Honorífica Fernando Alonso y vicepresidenta de la UNEAC en la provincia. Ha sido reconocida con el Premio Nacional de Danza y su figura es referencia obligada cuando se habla de continuidad del legado de la escuela cubana de ballet fuera de La Habana, defendiendo la enseñanza presencial frente a los atajos virtuales que, como ha dicho, dejan lagunas difíciles de superar.
Marta Anido Gómez-Lubián, fundadora de la primera escuela de ballet de Santa Clara, en la antigua provincia de Las Villas, lideró un proyecto que formó generaciones de bailarinas y bailarines en el centro del país y que se considera antecedente de la institucionalidad danzaria en esa región. Esta pionera nació en una familia patriota, participó en la lucha insurreccional y fue durante décadas vicepresidenta de la UNEAC en Villa Clara. Con más de 90 años sigue siendo un sostén y su nombre identifica hoy a la compañía infantil del Centro Cultural El Mejunje, continuidad viva de lo que ella inició.
Marilyn Bobes, reconocida periodista, narradora y poeta; ha mantenido una amplia obra que aborda con precisión y agudeza la maternidad, el divorcio, la sexualidad y los costos de la realización personal y profesional de las mujeres, ubicándose entre de las voces femeninas más importantes de la narrativa cubana contemporánea. Ganó el Premio David en 1979 con “La aguja en el pajar” y dos Casa de las Américas: en 1995 por “Alguien tiene que llorar ahora” y 2005 por “Fiebre de invierno”.
Lucía Muñoz Maceo ha sido nombrada repetidas veces como “la novia de Bayamo” como escribió en un poema el escritor Carlos Tamayo y que ella asume como un compromiso con la tradición cultural de su ciudad. Ha recibido decenas de premios nacionales e internacionales, entre ellos una mención extraordinaria en el Premio Mundial de Poesía Nósside 2015 y el Premio Samuel Feijóo de Poesía 2025. Su lírica, íntima y luminosa, ha engrandecido la poesía femenina cubana.
Mirtha Ibarra además de ser una prestigiosa actriz, incansable dramaturga y activa documentalista, en 2025 recibió el Premio Nacional de Cine. Su trabajo ha puesto en pantalla, con sensibilidad y fuerza, los conflictos de género y los prejuicios de una sociedad que ella ha ayudado a mirar de frente. Su papel en “Hasta cierto punto” (1983) le valió el Premio Coral a la Mejor Actriz en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano; y su interpretación de Nancy en la afamada “Fresa y chocolate” (1993) está considerada imprescindible en la historia cinematográfica.
Josefa Bracero es casi una leyenda de la radio cubana, donde ha sido locutora, periodista e investigadora, y fue Premio Nacional de Radio. Ha publicado la trilogía “Rostros que se escuchan”, “Otros rostros que se escuchan” y “Estos rostros que se escuchan”, textos de referencias para argumentar la historia del medio de mayor consumo en la isla.
Liuba María Hevia posee una obra entrañable y particular como compositora, guitarrista y cantante. Es considerada una de las trovadoras más importantes de los últimos cincuenta años, es Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF. Su repertorio transita sin prejuicios entre guajiras, boleros, sones, habaneras y baladas, destacándose las canciones infantiles. Muchas de sus interpretaciones la han convertido en una de las voces notables del panorama musical cubano e iberoamericano, con más de una veintena de discos en su haber.
María Elena Vinueza es musicóloga, investigadora y pedagoga, formada en el Instituto Superior de Arte de La Habana. Directora del Departamento de Música de la Casa de las Américas, ha dedicado décadas a la investigación rigurosa de las sonoridades populares cubanas y caribeñas. En 1986 obtuvo el Premio de Musicología de la Casa de las Américas por su ensayo sobre la presencia arará en la música folklórica de Matanzas. Es coautora de “Instrumentos de la música folklórico-popular de Cuba” y dirige el Boletín Música, publicación de referencia para especialistas de toda la región.

No hay comentarios:
Publicar un comentario