Por Marilys Zayas Shuman y Yohanka Valdés Jiménez
Fotos: cortesía de los territorios
En Guantánamo, donde los apagones también marcan el pulso de la vida cotidiana, un grupo de mujeres se reúne en la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia. Afuera, la ciudad permanece a oscuras; adentro, algo se mueve.
Sobre una mesa, un equipo EcoFlow sostiene la energía del espacio: teléfonos cargados, ventiladores funcionando, computadoras encendidas. Pero lo que realmente ilumina la sala es otra cosa: la vitalidad de mujeres que han decidido transformar su historia y la de su comunidad.
La facilitadora abre la sesión con una frase que resume el espíritu del proyecto: “Soñar con los cambios reales es el primer paso para construir.” En Guantánamo, soñar —y sostener esos sueños con energía— es un acto de resistencia.






