viernes, 7 de agosto de 2026

Mujeres que inspiran: energía vital para una vida libre de violencias en Guantánamo



Por Marilys Zayas Shuman y Yohanka Valdés Jiménez 

Fotos: cortesía de los territorios

En Guantánamo, donde los apagones también marcan el pulso de la vida cotidiana, un grupo de mujeres se reúne en la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia. Afuera, la ciudad permanece a oscuras; adentro, algo se mueve. 

Sobre una mesa, un equipo EcoFlow sostiene la energía del espacio: teléfonos cargados, ventiladores funcionando, computadoras encendidas. Pero lo que realmente ilumina la sala es otra cosa: la vitalidad de mujeres que han decidido transformar su historia y la de su comunidad.

La facilitadora abre la sesión con una frase que resume el espíritu del proyecto: “Soñar con los cambios reales es el primer paso para construir.” En Guantánamo, soñar —y sostener esos sueños con energía— es un acto de resistencia.

La provincia más oriental del país ha sido golpeada por crisis económicas, eventos hidrometeorológicos extremos y un deterioro energético que afecta de manera diferenciada a las mujeres.

En este contexto, la violencia de género se vuelve más difícil de enfrentar: menos acceso a servicios, menos movilidad, menos comunicación. 

Frente a este panorama, el proyecto Mujeres que inspiran propone generar energía vital en las sedes de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en la provincia y en los municipios de Guantánamo y El Salvador, para fortalecer capacidades, sostener espacios de acompañamiento y apoyar redes comunitarias.

La energía como herramienta de justicia

La llegada de los equipos EcoFlow marcó un antes y un después. No se trata solo de electricidad: se trata de tecnología al servicio de la seguridad, la escucha y la justicia.




Una mujer atendida en la consejería lo explica desde su experiencia: “Cuando logré hablar con la consejera, ella tenía su teléfono cargado y gracias a eso pudo ser mejor la ayuda y la orientación que me dio.”

En un territorio donde los apagones pueden durar días, ese teléfono cargado fue un puente entre la vulnerabilidad y la protección. La energía portátil permitió que la consejería funcionara en un momento crítico, que la escucha fuera completa, que la orientación llegara a tiempo. Aquí la energía salva, sostiene, acompaña.

Vitalidad institucional: la FMC como punto de luz comunitaria

Alexandra Covas Sánchez, dirigente provincial de la FMC, resume el impacto del donativo: “Sentimos alegría al conocer que íbamos a ser beneficiados para mejorar nuestros locales. Hemos procedido también con los trabajadores y otras personas de la comunidad a cargar los teléfonos, los ventiladores y algunos equipos electrodomésticos de gran utilidad en las viviendas.”

“Esto nos va a permitir mejorar nuestro trabajo y una mejor atención a las personas que acuden a nuestros locales".

La sede provincial se convirtió en un punto de energía compartida. En días de crisis, la organización no solo sostiene su labor: sostiene a la comunidad. La vitalidad energética se vuelve colectiva.

Dinámicas familiares, talleres, programas de adiestramiento, encuentros con escuelas: todo requiere energía. En Guantánamo, tener energía es tener presencia, capacidad de respuesta y continuidad institucional.

Adolescencias que se encienden: energía para prevenir violencias desde temprano

Trabajar con adolescentes no es un complemento: es una urgencia. En un territorio donde persisten mitos patriarcales, silencios familiares y desigualdades estructurales, la prevención comienza antes de que la violencia se instale.


La Casa de Orientación y la Consejería han convertido la energía portátil en un recurso estratégico para sostener espacios educativos con jóvenes. 

Talleres en escuelas, programas de adiestramiento o comunidades requieren ventilación, iluminación, dispositivos cargados y teléfonos para emergencias.


La energía permite que los talleres no se cancelen, que la conversación fluya, que las dinámicas se sostengan. Allí, adolescentes aprenden a identificar señales tempranas de violencia, desmontar mitos patriarcales, reconocer derechos y construir relaciones afectivas saludables.

La vitalidad energética se convierte en vitalidad pedagógica: la energía sostiene la palabra, la escucha y la reflexión crítica. En un territorio donde la violencia se reproduce generacionalmente, trabajar con adolescentes es sembrar luz en el futuro.

Conflictos que persisten, resistencias que se enfrentan

El proyecto se desarrolla en un territorio donde persisten mitos y creencias que naturalizan la violencia patriarcal:“Subsisten mitos, desconocimiento y falsas creencias que naturalizan, justifican y reproducen esté tipo de violencia”.

La FMC trabaja para desmontar esas resistencias desde la formación, la sensibilización y el acompañamiento. El proyecto fortalece capacidades institucionales, posiciona agendas locales de mujeres, impulsa talleres provinciales y crea productos comunicativos que amplían la incidencia territorial. 

Todo articulado con políticas nacionales como el Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres y la Estrategia Integral de Violencia.

Hoy, además, llegan nuevos recursos que permiten ampliar el alcance del proyecto, fortalecer infraestructuras, imprimir materiales metodológicos y garantizar herramientas comunicativas para visibilizar los servicios de atención.

Gracias a estos apoyos, acciones como el taller provincial de intercambio entre mujeres, la sistematización de propuestas para la agenda local y su presentación ante actores institucionales podrán desarrollarse con mayor estabilidad. 

La energía portátil, combinada con estos insumos, asegura que la FMC pueda sostener su labor incluso en días de crisis energética.

Una luz que no se apaga

Este impulso confirma que el proyecto Mujeres que inspiran por una vida libre de violencias sigue creciendo y consolidando su impacto en los territorios más vulnerables de la provincia.

Es una iniciativa financiada por AMCA, organización que ha acompañado procesos comunitarios en Guantánamo, y está liderada por la Editorial de la Mujer de la Federación de Mujeres Cubanas.

La adquisición de estos recursos permite que las mujeres sigan encendiendo una energía vital que sostiene la vida, la justicia y la transformación comunitaria.

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