Por Marilys Zayas Shuman
Hay mujeres cuya historia comienza con una escuela, pero termina convirtiéndose en parte de la memoria de todo un pueblo.
El 3 de octubre de 1904, en Daytona Beach, Florida, una mujer afroamericana llamada Mary McLeod Bethune abrió una pequeña escuela para niñas negras. Tenía pocos recursos, pero poseía algo mucho más poderoso: la convicción de que la educación podía cambiar el destino.
Bethune había nacido en 1875, hija de antiguos esclavizados, y comprendió desde muy joven que aprender a leer y escribir no era solamente adquirir conocimientos. Para las comunidades negras de su época, la educación significaba también conquistar posibilidades, dignidad y autonomía.




