Por Marilys Suárez Moreno
Foto: Tomada de Ecured
Eso fue para María Luisa Dolz y Arango el magisterio, su más perfecta pasión y ello la acercó a otros campos, como el de los tribunales especiales para niños que habían delinquido.
Este quehacer la llevó a visitar reformatorios en otros países, comparándolos con los existentes en el país entonces, en los que se hacinaban niños y jóvenes en penales sin la menor esperanza de redención y sí, de deformación, como los calificó la pedagoga.
El patrimonio de María Luisa Dolz y Arango se inserta con ribetes propios en la pedagogía cubana, pero ella no solo fue una excelsa educadora, sino una patriota independentista, una luchadora que, por derecho propio, honra estas páginas de Mujeres con Historia.



