Por Yirmara Torres Hernández
Andan por ahí, en varias páginas en Internet unas ciertas razones para NO casarse con una periodista, que van desde el hecho de no ganar mucho dinero, hablar demasiado, ser un poco nómadas, hasta la inestabilidad laboral.
Agregan que siempre dicen la verdad, que son demasiado sociables y muy intensas. A eso se suma la espontaneidad, el decir todo como lo piensan y ser impredecibles.
Y aunque nada asegura que todas las periodistas sean así, con esas credenciales son muchos los hombres y mujeres que salen o han salido huyendo.