Por Marilys Suárez Moreno
Con la llegada del octavo mes del año, una fecha se hace visible, el 13 de agosto, cumpleaños de Fidel en el año de su centenario. Y aunque sabemos que físicamente no nos acompaña, entre nosotros, las cubanas y los cubanos, siempre está presente
Bajo su liderazgo, la lucha contra bandidos, el Escambray y la invasión por Playa Girón fueron hitos en su aprendizaje histórico. En este último punto de la geografía cubana, la llamada Bahía de Cochinos, su audacia política y militar relumbró con esa primera derrota imperialista en América. Volvería a crecerse durante la Crisis de Octubre, donde “pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días”, diría el Che.
Desde los primeros momentos de la lucha, Fidel tuvo como basamento que la revolución no debía hacerla un grupo, sino el pueblo. Legado presente en el desarrollo posterior del proceso revolucionario. Cuando el juicio del Moncada, el fiscal, al preguntarle al joven si contaba con ayuda para el éxito de su plan, su respuesta fue tajante:
“Solo contábamos con nuestros propios esfuerzos y con la ayuda de todo el pueblo de Cuba”. Y enfatizó: “Sí, con el pueblo. Yo creo en el pueblo”. Años después del triunfo, reiteraba su fe en los destinos patrios desde los días duros del Moncada, el Granma y la Sierra.