Por Sheila Caronell Hernández
La primera palabra de Fidel, después del triunfo de la Revolución en 1959 sobre la mujer, no fue un discurso alejado, sino un momento intrínseco al dirigirse al pueblo santiaguero. Eso tiene un gran valor porque expresa que para Fidel, la liberación de la mujer, no era un añadido posterior, las mujeres eran una parte constitutiva de la liberación nacional desde el minuto cero.
En este primer discurso, en medio de la euforia, la emoción, la conciencia de la responsabilidad que se avecinaba Fidel se detuvo en un sujeto político que hasta entonces no había tenido la importancia merecida: la mujer, sobre ella expresa: "La mujer es un sector de nuestro país que necesita ser redimido, porque es víctima de la discriminación en el trabajo y en muchas esferas de la vida social; pero tenemos la seguridad de que la mujer, como ha luchado al lado de los hombres en esta guerra difícil, sabrá luchar también al lado de los hombres en esta nueva etapa de la Revolución".




