Por Dailene Dovale de la Cruz
Que sea saludable, que sea feliz, que valore la vida. Son algunos de los deseos que una carga en el vientre mientras este crece cual una pelota enorme. Los deseos ocupan más espacio que el propio bebé.
Que sea bueno, que sea compasivo, que sea laborioso. Y ahí está la otra parte del asunto: que mis propias expectativas (o las de su papá o las de su abuela) no pesen desde pequeño sobre él. Que sea libre, que sea independiente, que sea valiente.
En este rumbo que apenas empieza vamos recolectando consejos sobre el parto, la respiración, la calma necesaria, luego de ese suceso definitorio donde él y yo tendremos que trabajar junticos, vendrá la lactancia, la crianza respetuosa y llena de amor, la felicidad de formarnos. Un niño de cierto modo ayuda a construir a su madre, propicia al nacimiento de otra mujer.




