Queridas hermanas venezolanas:
En estas horas de tristeza, cuando la tierra ha sacudido con violencia sus entrañas y ha dejado cicatrices en ciudades y familias, las mujeres cubanas queremos que sepan que nuestro abrazo las acompaña a la distancia. No hay muro ni océano que pueda separar la ternura y la fuerza que compartimos.
La solidaridad de Cuba no es solo palabra: es presencia en hospitales, es manos que curan, es brigadas médicas que se suman a salvar vidas. Pero también es corazón, es memoria, es compromiso.
Cada mujer cubana siente en su pecho el dolor de las madres venezolanas, de las hijas que lloran, de las compañeras que resisten.




