Por Mariacarla de Guadalupe Quincosa Guerra.
La recién terminada 34 Feria Internacional del Libro de La Habana fue también escenario de la presencia femenina que se hizo notar con fuerza. No solo como lectoras, sino como creadoras, como pensadoras, como voces que desde distintos géneros y formatos están contribuyendo a la cultura cubana.
Dos mujeres, dos proyectos, dos formas de entender la palabra y su transmisión. Alicia Conde y Rosamary Argüelles, cada una desde su trinchera, demostraron que la creación femenina en Cuba no conoce límites ni formatos.
Una llegó con un libro digital que recoge el pensamiento cubano desde sus raíces; la otra, con un juego de cartas que acerca la literatura universal a los jóvenes. Ambas, con la misma certeza, la cultura se construye y se comparte.




