Por Mariacarla de Guadalupe Quincosa Guerra
La salud mental de las mujeres jóvenes en Latinoamérica ha dejado de ser un asunto privado para convertirse en un problema de salud pública y un termómetro de las desigualdades estructurales de la región.
Este malestar colectivo encuentra un eco especialmente resonante cada septiembre, cuando el mundo se viste de amarillo al detener su mirada en la prevención del suicidio.
Las cifras adquieren un rostro concreto en Latinoamérica, aunque los suicidios consumados son mayormente de hombres. Son las mujeres jóvenes quienes concretan las tasas más altas de intentos de autolesión y conductas suicidas.




