Por Marilys Suárez Moreno
Sus nombres van unidos por el coraje, la similitud de origen y el destino. Lidia Doce Sánchez y Clodomira Acosta Ferrals simbolizan el valor y el deber, la audacia y la voluntad probada en la lucha revolucionaria.
Víctimas de una cobarde delación, las dos valerosas mujeres fueron asesinadas. Juntas enfrentaron la tortura y la muerte, incapaces de traicionar la causa en la que creían, en la que habían volcado la fuerza de su pasión y su sacrificio.
Como mensajeras del Ejército Rebelde desde sus días iniciales en la Sierra, Lidia y Clodomira se convirtieron en inseparables compañeras de peligro. De las primeras campesinas en incorporarse a la lucha, burlaron en diversas oportunidades los cercos y las emboscadas enemigas para cumplir a riesgo de sus vidas las misiones señaladas por Fidel y el Che.




