Por trigésimo cuarta ocasión en la Asamblea General de la ONU, Cuba recibió el apoyo mayoritario de la comunidad internacional en su reclamo por el fin del bloqueo, este año en medio de brutales presiones.
Pese a las campañas de presión del secretario de Estado Marco Rubio y del representante permanente de Estados Unidos en la ONU, Mike Waltz, 130 países apoyaron la resolución cubana, 17 votaron en contra y 25 se abstuvieron.
Previo a la votación, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, alertó que el Gobierno de Estados Unidos desató «una ola de presiones, intimidación y chantaje sobre muchos Estados miembros con la exigencia coercitiva, ilegal, inmoral e injustificada de que cambien su tradicional posición y asuman una postura contraria a la que, de manera fundada y coherente, han ejercido por décadas como acto soberano de Estado».




