Por Redacción Mujeres
Cuando me presento, no lo hago solo con un nombre. Digo: “Yo soy Leonor Castillo Hernández”, y detrás de esas palabras llevo a cuestas una historia que no es solo mía, sino de todas las mujeres cubanas que han decidido abrirse paso en espacios donde antes no se nos veía.
Hoy tengo el honor —y también la responsabilidad— de ser la única mujer en el país que representa a la Empresa de Mantenimiento a Centrales Eléctricas en un mantenimiento mayor de una central termoeléctrica. Me toca hacerlo en la Ernesto de Barrios de la Cerna, allá en Santa Cruz del Norte, en Mayabeque. Cuando llegué, confieso que sentí temor. No por el trabajo, sino por la idea de dirigir a un colectivo mayoritariamente masculino. Pensé que me encontraría con resistencias, con prejuicios, con silencios duros. Pero no fue así. Me recibieron con respeto, con disciplina, con una decencia que me conmovió. Hoy me quito el sombrero ante ellos.



