Por Lisandra Chaveco
Hay dolores que no dejan una herida visible. No aparecen en una radiografía, no siempre alteran los análisis de laboratorio y pueden ser difíciles de explicar incluso para quienes los experimentan. La fibromialgia pertenece a ese territorio incómodo: el de las enfermedades cuyo sufrimiento puede existir mucho antes de que sea reconocido.
Las estimaciones internacionales más recientes sitúan su prevalencia alrededor del 1,4 % de la población mundial, aunque las cifras varían considerablemente según los criterios de diagnóstico y las poblaciones estudiadas.
Una revisión sistemática de 2026 que reunió datos de 38 países encontró una enorme heterogeneidad entre los estudios, pero lo que sí parece indiscutible es su capacidad para alterar la vida cotidiana.




