Esta lección de vida la protagonizó una mujer negra nacida esclava, cuya existencia recordamos en el aniversario 119 de su fallecimiento.
Por Marilys Suárez Moreno
Rosa María Castellanos Castellanos nació esclava en un barracón cercano a Bayamo, por lo que recibió el apellido de la familia a cuyo servicio estaban sus padres. No se precisa la fecha, pero se piensa que fue en 1834. Rosa no sería una niña más de las tantas que nacían y morían esclavas.
Lograda su libertad al estallar la llamada Guerra de los Diez años, se sumó al llamado libertario de Carlos Manuel de Céspedes y se incorporó a la lucha con decisión tan inquebrantable que solo plegó sus armas 30 años después, cuando la intervención yanqui frustró la gesta victoriosa y las aspiraciones libertarias de Cuba.
Cuando las familias bayamesas abandonaron sus casas reducidas a cenizas tras el incendio de Bayamo, su ciudad natal, la negra Rosa, ya libre, se internó en las serranías de Guisa y con otras mujeres fundó la ranchería de Las Mentecas, donde crecieron sus dotes de dirigente y devino parte imprescindible de la retaguardia del Ejército Mambí.