Por Aime Sosa Pompa
Se despierta aún a oscuras y sabe con mucha certeza que es el primer día de septiembre, increíblemente, se fue el verano vacacional, ni se sabe a dónde. Comparte con la vecina el polvo del café madrugador y deja a la brisa la condición del despertar, porque está muy cansada de abanicar hasta al gato pues todavía se acumulan más de 40 horas sin electricidad.
Y cuando la claridad toca de un leve azul el cielo más allá de las plantas con humos invisibles de los balcones de enfrente, los ve pasar: en grupo de 3, después 5, y hasta 9; faldas o pantalones azules, arriba algo blanco... ¿Secundaria Básica o Pre-Universitario? Ya ni sabe, pero van sorprendentemente en silencio.
Entonces escucha una voz bastante dulce decirle a la niña con uniforme rojiblanco en la acera: “Pórtate bien y respeta a la maestra”.




