Por Marilys Suárez Moreno
De Martí habría que hablar todo el tiempo, leer sus obras, aprender sus Versos Sencillos y escritos, escudriñar en sus ideas y reflexiones y llevarlo en el corazón, como buenos martianos que debemos de ser.
Para este hombre universal, la grandeza estaba en la verdad y la verdad en la virtud. Tuvo en muy alta valoración el cultivo de tales sentimientos. Decía que: “Solo en el cumplimiento triste y áspero del deber está la verdadera gloria”.
Para Martí, los valores espirituales eran bienes supremos y siempre tuvo palabras de estímulo y ardor hacia las personas y sus necesarias probidades, esas ganancias que sin verse, brillan y deslumbran en quienes las poseen.




