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viernes, 30 de octubre de 2026

Dengue: Infancias, personas mayores y cuidados que pueden marcar la diferencia

 


El dengue no siempre termina cuando baja la fiebre. En ocasiones, precisamente cuando parece que la recuperación ha comenzado, pueden aparecer complicaciones que ponen en riesgo la vida. Conocer las señales de alarma, comprender las necesidades de las personas más vulnerables y distribuir los cuidados de manera corresponsable son herramientas esenciales para prevenir desenlaces graves.


Por Lisandra Chaveco 

En 2024, las Américas vivieron la mayor epidemia de dengue registrada desde que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) comenzó a recopilar datos en 1980: 13,06 millones de casos y más de 8.400 muertes. En 2025, los casos notificados descendieron a 4,46 millones, con 2.207 fallecimientos. Sin embargo, la disminución no significó el fin de la amenaza. El Caribe registró un incremento del 7 % de los casos respecto al año anterior, y los cuatro serotipos del virus circularon simultáneamente en la región. 

La tendencia continuó a la baja durante buena parte de 2026. Según la actualización epidemiológica de la OPS del 9 de octubre, hasta la semana epidemiológica 37 se habían notificado 1.724.675 casos sospechosos en las Américas. 

Esta cifra representaba una reducción del 56 % respecto al mismo período de 2025. Aunque el descenso es significativo, la circulación del virus y la posibilidad de brotes mantienen vigente la necesidad de prevención y vigilancia. 

domingo, 10 de septiembre de 2023

El aseo, desde la cuna

 


Los hábitos, las normas, los patrones de conducta, las rutinas, incluyendo la del estudio diario cuando vaya a la escuela, pautan la vida infantil

Por Marilys Suárez Moreno

Raulito es un niño de siete años, criado al arbitrio de su madre, una persona con hábitos de vida desordenados. Raulito se pasa buena parte del día en la calle, se baña a la hora de dormir y vuelve a la escuela con el mismo uniforme sucio y ajado de la víspera. Sus uñas y manos están siempre sucias, al igual que su cabello, desgreñado y no pocas veces con piojos.

El niño no tiene hábito de estudio, de comer a sus horas y mucho menos de aseo. Una práctica que se inicia desde la cuna y, por ende, corresponde a mamá y papá la responsabilidad de crearlos en sus hijos e hijas, porque la formación de pericias correctas de higiene personal, desde la más temprana edad, no sólo contribuye al fortalecimiento de la salud infantil, sino que permite el cumplimiento exitoso de otras tareas físicas e intelectuales.