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jueves, 28 de mayo de 2026

Exclusivamente personal



 

Por Marilys Suárez Moreno 

Aunque anda por la séptima década de vida, Esther es una mujer fuerte y animosa que aún no se ha jubilado y se multiplica en el trabajo y el hogar. Lástima que el pelo desgreñado, la vestimenta y zapatos ajados y su apariencia desaseada dejen mucho que desear, a ojos vista.

Todos envejecemos: es ley de la vida. Cada persona envejece según el código genético acumulado en su ADN. Así, algunos pueden llegar a los 80 con el mismo color de cabello de su juventud, mientras otras encanecen completamente a los 30 o 40.

Los años no son impedimento para apartarse de la labor creadora ni echar a un lado la pulcritud y la buena apariencia. La belleza y la atracción personal transitan por senderos abonados por la personalidad y el buen gusto, válido para ambos sexos. 

domingo, 15 de febrero de 2026

La riqueza de lo vivido


Por Marilys Suárez Moreno

A pesar de sus 92 años cumplidos en noviembre, Iluminada González Lumi, como la llaman vecinos y familiares, se precia de ser una mujer activa, que hace todo los quehaceres de su casa y los domingos va para la iglesia, a bastantes cuadras de su domicilio y a la cual jamás falta, salvo que se sienta mal, dice. 

Nunca tuvo hijos y su esposo hace años que falleció. Solo le quedan dos sobrinas y un cuñado, mayor que ella. Las primeras a cada rato se la llevan a pasar el día con ellas y luego la regresan.

martes, 1 de octubre de 2024

Como te veo, me vi

 


No nos educan para encarar la vejez con sabiduría y mucho menos para asumir su atención y cuidados en la etapa final de la existencia. Vale recordarlo en este Día Internacional de las personas adultas mayores.



Por Marilys Suárez Moreno

Andan con pasos lentos y cansinos, apoyados en bastones o del brazo de alguien que les ayuda a cruzar alguna calle; se les puede ver también en las mañanas, practicando tai-chi en algún área libre o parque, en determinadas y necesarias colas o asomados a alguna puerta o ventana, con la mirada perdida y la mente quién sabe dónde.

Si usted mira a su alrededor, notará que nuestra población se vuelve vieja, añosa. En la casa, la calle, haciendo largas colas en algún que otro cajero automático o bancos, más de estos que de los susodichos cajeros, dadas las limitaciones de la vista y la propia senectud, ellos y ellas conforman, a no dudar, nuestra cotidianidad.