Queridas hermanas venezolanas:
En estas horas de tristeza, cuando la tierra ha sacudido con violencia sus entrañas y ha dejado cicatrices en ciudades y familias, las mujeres cubanas queremos que sepan que nuestro abrazo las acompaña a la distancia. No hay muro ni océano que pueda separar la ternura y la fuerza que compartimos.
La solidaridad de Cuba no es solo palabra: es presencia en hospitales, es manos que curan, es brigadas médicas que se suman a salvar vidas. Pero también es corazón, es memoria, es compromiso.
Cada mujer cubana siente en su pecho el dolor de las madres venezolanas, de las hijas que lloran, de las compañeras que resisten.
Hoy reafirmamos que la hermandad entre nuestros pueblos es indestructible. Cuba está con Venezuela, y las mujeres cubanas estamos con ustedes.
En cada gesto de apoyo, en cada oración, en cada palabra de aliento, late la certeza de que juntas sabremos levantarnos.
Que este mensaje llegue como un manto de consuelo:
Nuestro abrazo es firme y cálido.
Nuestra voz se une a la suya para gritar vida, esperanza y resistencia.
Nuestra solidaridad es infinita, porque, desde Bolívar y Martí, somos parte de una misma historia y de un mismo sueño.
Queridas compañeras venezolanas, no están solas. La ternura revolucionaria de las mujeres cubanas las sostiene. Y aunque la distancia nos separe físicamente, estamos ahí, en cada calle que se reconstruye, en cada lágrima que se seca, en cada vida que se defiende.

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