Por Marilys Suárez Moreno
El afecto es una necesidad fundamental del ser humano, mucho más imperativa aún en el bebé, quien precisa recibir atención y amor por parte de cuantos lo rodean, para sentirse seguro y feliz. El niño o niña al nacer, depende integralmente del adulto. Esta dependencia de sus necesidades resulta la base para el posterior desarrollo de las relaciones afectivas entre padres e hijos.
No bastan las palabras para hacerles llegar nuestro cariño: hay que demostrarle que lo queremos no a ratos, sino en todo momento, sembrando en sus sentimientos, día a día, la certeza de ser amado y protegido por los suyos.




