martes, 17 de febrero de 2026

Entre fusiles y música.

Cumpleaños 99 del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque. 

Por Marilys Suárez Moreno

Político, escritor, compositor, diputado desde la primera legislatura y presidente de la Asociación de Combatientes de Cuba, entre tantos títulos, cargos y responsabilidades que asumió, el comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, una figura relevante en toda la lucha revolucionaria y en la posterior, tras la victoria de enero. Pero fue también un hombre de pueblo, campechano, alegre, amigo, padre y esposo y revolucionario hasta el fin de sus días. 

Su nombre es sinónimo de sencillez, cariño y humildad. Juan Almeida Bosque era un cubano de humildísima cuna que, de albañil, devino revolucionario ejemplar. Fidel supo siempre que Almeida cumpliría cualquier misión que se le encomendase, como lo hizo en el Moncada, la prisión, el exilio, el Granma y en las semanas que siguieron al doloroso revés de Alegría de Pio.

Revolucionario de raigambre y leal compañero, el capitán de pelotón en la travesía del Granma, Juan Almeida, se convirtió en el más resuelto comandante del Ejército Rebelde. 

Por eso, a los 15 meses de iniciada la lucha armada, Fidel consideró llegado el momento de ascenderlo a comandante y, con la orden: una nueva misión. 

Era el 27 de febrero de 1958 y se le asignó la dirección de la columna tres. Emocionado y alegre, el flamante comandante releía la orden de ascenso firmada por Fidel, sus atribuciones y el territorio a operar.

Sería al Este del poblado de María Tomasa en un extenso campo de operaciones de la Sierra Maestra. La nueva misión incluía el ataque a la refinería de petróleo de Santiago de Cuba.

La primera acción combativa la libró Almeida ocho días después contra la refinería Texaco, para evitar que el régimen lanzara sus efectivos contra la columna Frank País, bajo el mando del también ascendido a comandante Raúl Castro. 

La columna dirigida por Almeida fundó oficialmente el Tercer Frente Mario Muñoz Monroy en una zona de operaciones que abarcó el centro-sur de la provincia oriental y prosiguió estructurando la organización civil de su zona y ganando nuevos combates, apegado a lo orientado por Fidel. Numerosos pueblos conocieron de su arrojo y el de sus hombres, hasta la victoria de Maffo, que prácticamente determinó el fin de la guerra.

Protagonista él mismo de la historia, insertó en su libro, La Aurora de los Héroes, testimonios en el que el Héroe de la República de Cuba, ampliaba hechos vividos por él, en particular la última fase de la guerra revolucionaria que culminó con el triunfo de la Revolución.

Autor de más de 300 composiciones de temas imprescindibles como la Lupe y de más de una docena de libros, el Premio Casa de las Américas 1985, Juan Almeida, nos dejó su huella de héroe, de hombre de pueblo, entre fusiles, versos y música.


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