Por Marilys Suárez Moreno
Simiente de cuanto fruto hermoso da la vida, musa de artistas y poetas, relámpago de amor e inspiración en cada una de las cinco letras que componen su nombre: ¡Mujer! La palabra parece cobrar vida, hechizada quizá tras tanta luz y pasión, tras tanto obrar y hacerse imprescindible en la existencia de todos.
No importa su edad, color o credo cuando multiplicada en madre, esposa, trabajadora, campesina, estudiante, renombrada científica o ministra, porque siempre será nuestra compañera de vivencias, infortunios o realidades para los suyos.




