domingo, 8 de marzo de 2026

Una fecha renacida

                A 95 años del primer 8 de marzo cubano.


Por Marilys Suárez Moreno

Pasarían 20 años desde la celebración en 1911 del primer 8 de marzo en Dinamarca, Austria, Alemania y Suiza, para que Cuba acogiera la fecha, sin carácter público. El lugar escogido fue el salón de actos del Centro Obrero de Cuba, ubicado en aquel entonces en Revillagigedo número ocho, en La Habana Vieja.

Allí, el 8 de marzo de 1931, delegadas e invitadas, la mayoría obreras de fábricas y talleres, despalilladoras, empleadas de comercio y oficinistas, tuvieron espacio para sus reclamos y reivindicaciones, y lo hicieron de una manera diferente a la habitual ese día en el mundo, se engalanaron algunos establecimientos y se efectuaron mítines y otras actividades; la principal, en la sede del Centro Obrero de Cuba, adornado con banderas cubanas y flores.

A muchas se les impidió el acceso, negándoles la posibilidad de ser protagonistas de un hecho singular. Mientras, luchadoras destacadas como Rosario Guillaume, para quien ese día constituía la materialización de un sueño deseado, aprovecharon la reunión para hablar de derechos a conquistar, seguridad y empleo. Charito, destacada dirigente del Sindicato de la Aguja en La Habana y Panchita Batet, al frente del Sindicato Textil, llamaron a la necesaria unidad de la clase obrera y las fuerzas femeninas.

El asalto policial al Centro Obrero obligó a las participantes en aquel primer Día Internacional de la Mujer celebrado en Cuba, a dar por finalizada la celebración. Muchas fueron perseguidas y encarceladas, pero el mensaje de aquellas sencillas mujeres fue claro y anunciador de un día más promisorio para las cubanas, años después.

En 1939, las actividades por el Día Internacional de la Mujer se efectuaron en los salones de la Sociedad Cubana de la Cruz Roja, donde, entre otras delegadas, intervino Nila Ortega, y la fecha se recordó también en otras partes del país. 

En los años 50, el 8 de marzo solo pudo celebrarse un par de veces, la última, dos días antes del golpe del 10 de marzo. Con el triunfo de la Revolución, las festividades por el Día Internacional de la Mujer lograron todo su esplendor por los logros y el protagonismo alcanzado por las cubanas, conscientes de su rol en la sociedad.

Hoy, ellas contribuyen a su realización personal y social en todos los ámbitos de la vida donde desarrollan su quehacer. En su estrategia revolucionaria, la emancipación femenina fue un objetivo político a lograr, como lo evidencia la rica historia de lucha de las cubanas. Las avala el ejercicio pleno de la igualdad femenina que se promulga en nuestras leyes y que tiene, en la refrendada Constitución, el máximo de los ejemplos.

Decir ahora que nuestro Día Internacional de la Mujer tiene cara de fiesta, de flores y de mujeres, concuerda con la realidad, puesto que las cubanas son protagonistas indiscutibles de cada conquista lograda y se reconoce su protagonismo en la vida del país.

Un día especial para mujeres tan especiales como las nuestras, que luchan y se desdoblan como trabajadoras, médicas, científicas, diputadas, ministras, cuentapropistas y ejes de la sociedad, imponiendo su impronta en el día a día del país, como participantes activas de su tiempo. Así lo reconoce la Federación de Mujeres Cubanas, la organización que las agrupa y que ha declarado la fecha de júbilo y celebraciones, pero también de trabajo y quehaceres, de` aportes y reconocimientos al protagonismo femenino que nos acompaña.

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