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miércoles, 12 de noviembre de 2025

Responsabilidad y compromiso



Por Marilys Suárez Moreno

Amados y protegidos por su familia, Laurita y Daniel, de cuatro y seis años, respectivamente, viven una infancia plena. Crecen en un ambiente familiar estable y armónico, donde la relación afectiva y formadora entre los miembros del núcleo familiar abarca todas las formas de compartir y trasmitir amor y buenos ejemplos.

Y sin ser ni pretender ser un hogar perfecto, sus componentes tratan de que los pequeños de la casa reciban en este las primeras nociones de convivencia humana, a través del estrecho contacto con el colectivo familiar que los rige.

Normas, conductas, principios, buenos ejemplos, sirven a esta familia de valioso soporte para hacer frente a los más disímiles desafíos de la vida cotidiana y sentar las bases de la formación integral de sus descendientes, sabedores de que es la estructura familiar la encargada de poner orden y disciplina en el hogar, medio propicio para la asimilación de conductas responsables y adecuadas.

viernes, 26 de septiembre de 2025

Familia, alma de la sociedad


Por Marilys Suárez Moreno

Comienzo con una pregunta. ¿Alguna vez ha sentido que, a pesar de compartir la mesa, algún que otro programa de la televisión e incluso los paseos, cualquiera de los miembros de la familia se comporta distante y hasta desconsiderado entre sí?

Pues sí, ocurre, porque la coexistencia en armonía no siempre puede sostenerse, y los valores que son sus verdaderos pilares, se ven amenazados por diversas circunstancias, máxime cuando el clima afectivo, educativo, pacífico y amoroso atraviesa problemas, como la propia disfuncionalidad de la familia, pongamos por caso.

Vivimos tiempos complejos, verdaderamente difíciles y esa situación repercute también en el ámbito familiar.

martes, 24 de septiembre de 2024

Abuelos en casa

 


Por Marilys Suárez Moreno

La niñez y adolescencia de muchos nosotras y nosotros han estado sustentadas por la presencia de algún abuelo o abuela. Y seguramente, esa presencia marcó un antes y un después para cada quien.

Desde el nacimiento hasta los seis o siete años se estructuran las bases de las particularidades físicas y formaciones psicológicas de la personalidad, que en las sucesivas etapas del crecimiento se consolidarán y perfeccionarán. Edades ideales para formar los principales hábitos que normaran la vida infantil y que no en pocas ocasiones tienen un peso fundamental en los abuelos y las abuelas de la casa.

Expertas en cuidados y consejos, a las abuelas, en especial, les quita el sueño la enfermedad de algún nieto o nieta y se enorgullecen de sus gracias y aprendizajes. Y no son pocas las que se apresuran a jubilarse “para dar una mano” a la pareja joven en la crianza del nuevo miembro de la familia. Eso mismo hizo mi madre cuando nació su primera nieta y su hijo más chico le pidió su apoyo, pues la pareja trabajaba.