Por Aimé Sosa Pompa e Isel Quintana Freyre
En el I Coloquio Internacional "Fidel: legado y futuro", que comenzó hoy en La Habana, el presidente del Partido de la Izquierda Europea, Walter Baier, y el primer ministro de Namibia, Tjitunga Elijah Ngurare, coincidieron en reivindicar la vigencia del pensamiento del Comandante y el poder transformador de la solidaridad internacional.
Baier definió al líder cubano como "un revolucionario, un estadista, un internacionalista" que cambió la historia y acabó con el mito de que la dignidad no puede oponerse al poder.
El dirigente europeo denunció el bloqueo estadounidense como "un cerco energético, una persecución financiera" y afirmó que el pueblo de Cuba no se rinde porque "la dignidad no puede ser bloqueada".
Calificó el bloqueo como "castigo colectivo, guerra económica, genocidio silencioso" y destacó que Cuba es respetada en el mundo por defender su soberanía, no por su tamaño o riqueza.
En tal sentido subrayó que la lucha por la nación caribeña es la lucha de todos los que creen en el derecho internacional y en la paz y llamó a redoblar la solidaridad con la isla.
Baier concluyó que el legado de Fidel "no es un recuerdo, es una responsabilidad" para defender la justicia y la dignidad humana, un legado que vive en todos los continentes donde haya personas que rechacen la injusticia.
Por su parte, Ngurare trasladó el saludo de la presidenta de Namibia y reafirmó el apoyo de su país a Cuba, recordando la resolución unánime del Parlamento namibio contra el bloqueo. "Namibia y Cuba han sido inseparables", afirmó, evocando la alianza entre Sam Nujoma y Fidel Castro.
El primer ministro namibio calificó al Comandante en Jefe como "héroe consagrado" y aseguró que "hoy nadie puede hablar de la libertad en África Austral sin mencionar a Cuba". Rememoró la Operación Carlota (1975), donde combatientes cubanos lucharon junto a namibianos y angolanos por la independencia de la región.
Ngurare destacó que aquellas batallas no solo llevaron a la independencia de Namibia en 1990, sino que también permitieron el fin del apartheid en Sudáfrica en 1994. "Y Cuba hizo eso posible", sentenció.
Dedicó un emotivo pasaje a la Batalla de Cuito Cuanavale, descrita como "la última fase de la Operación Carlota", que "destrozó el mito militar del apartheid". Con rotundidad proclamó: "Cuito Cuanavale es la llama eterna que nunca morirá".
Ambos dirigentes coincidieron en que el ejemplo de Cuba y la herencia de Fidel Castro siguen siendo una guía para los pueblos que luchan por la justicia y la soberanía, demostrando que la solidaridad internacional es más fuerte que las armas y las medidas injustas de un bloqueo genocida.

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