Texto y fotos: Yamylé Fernández Rodríguez
Cuando la profesora camagüeyana de Historia, investigadora y escritora Ms.C. Edelmira Rodríguez Portal hace un recuento de su vida de inmediato expresa el agradecimiento hacia el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y a la Revolución cubana, pues considera que sin esa inmensa obra de justicia social conducida por el entrañable líder nunca hubiera podido materializar sus aspiraciones.
“Como tantos cubanos soy hija de Fidel en el sentido de que era una persona muy sencilla, hija de campesinos pobres y no tenía ninguna oportunidad de desarrollarme y fue la Revolución la que me sacó del bando de los ninguneados y me dio la posibilidad de estudiar y de escribir, que era un sueño infantil que tenía”.
Como una mujer afortunada se considera al haber coincidido con el Comandante en Jefe en tres momentos importantes:
“A los 17 años de edad conocí a Fidel personalmente porque era la secretaria general de la Unión de Jóvenes Comunistas en la primera Escuela Secundaria Básica en el Campo que hubo en Camagüey que fue Batalla de las Guásimas (Ceballos 1), y entonces asistí junto a otros dos compañeros (Manuel Montejo y Enrique Loret de Mola) a una reunión presidida por él para la selección del nuevo uniforme escolar. Después de ese momento Fidel sostuvo un encuentro con nosotros y nos firmó el carnet de la UJC.
“Luego tuve la oportunidad en 1980 de recibir de sus manos el título universitario en 1980 cuando me gradué de Licenciada en Educación. Posteriormente, en 1999 resulté seleccionada para el Premio Especial del Ministerio de Educación y en esa ocasión fue Fidel quien lo entregó por primera vez, por lo que digo que soy una mujer con suerte”.
Sin embargo esta académica considera que aunque nunca hubiera estado cerca del líder, su admiración sería invariable.
“En este centenario del líder histórico de la Revolución cubana hay que festejar que hayamos tenido en Cuba y en América un hombre de talla universal que dejó de vivir su vida para entregárnosla por completo, y es por eso que este centenario es muy significativo, no solo para nosotros, sino para la humanidad entera”.
En el inmenso legado de Fidel la destacada académica aprecia una fuente inagotable de pensamiento que debe aprovecharse a diario:
“Él nos dejó dicho todo lo que teníamos que hacer y desde aquí insto a que revisemos todos los días el pensamiento de Fidel, no para calcarlo, pero sí para que nos llene de de inteligencia, de posibilidades de sacar a Cuba de la situación en que se encuentra porque no tenemos derecho a claudicar”.
Con una relevante trayectoria como docente la profesora Edelmira Rodríguez Portal valora que el mejor modo de transmitir las enseñanzas de Fidel a la actual generación, esa que no coincidió físicamente con él, es mostrando su grandeza como ser humano.
“Lo primero que hay que hacer es soltar el academicismo y sacar al hombre que fue y para ello a veces las anécdotas hacen falta y hay mucha gente que lo conoció. Es muy bueno analizar las causas, las consecuencias, los procesos y el pensamiento desde una forma académica, pero es muy importante hacer sentir. La cultura de los sentimientos es fundamental para enseñar y hay que presentar al Fidel humano.
“Él tenía una visión adelantada de lo que iba a suceder y no porque fuera profeta, sino porque nada humano le era ajeno, porque era un martiano también profundo y entonces ese es el hombre que yo siempre voy a tener: al Fidel humano”.
Las convicciones de la profesora camagüeyana Edelmira Rodríguez Portal, incansable investigadora afiliada a la Unión de Historiadores de Cuba, también están plasmadas en poemas de su autoría como la obra titulada Legado, incluida en el libro Sobre sus hombros la alborada: poesía camagüeyana dedicada a Fidel Castro Ruz, y de la que compartimos un fragmento como el mejor de los cierres para la conversación con ella:
Desde la altura de un siglo
conmina, sube su lanza,
en liderazgo certero,
con su ejemplo y su palabra.
Imposible el retroceso;
hay que resistir y basta,
ha de condenar la Historia
a quien del rumbo se aparta
porque el «Caimán» es la prueba
de que se puede hacer Patria
donde no manden los gringos,
el látigo y su metralla.



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