Por Marilys Suárez Moreno
Bajo su calidad de enfermeras, ellas podían haber sido absueltas si aceptaban la defensa de que desempeñaban un “móvil noble, humanitario”, le dijeron, pero el día del juicio en el que fueron sentenciadas por el delito de romper “la estabilidad de la república”, se negaron a la posibilidad de que las indultaran y asumieron su responsabilidad en los sucesos del 26 de julio de 1953 en el Moncada.
Fueron condenadas a siete meses de cárcel, pues según narró la periodista Marta Rojas, testigo del juicio, quedó más que probado desde el punto de vista jurídico y real, que habían participado en los hechos en calidad de enfermeras.




