jueves, 19 de febrero de 2026

Leyanis Bernal Rankin: manos femeninas en la ganadería camagüeyana



Por Yamylé Fernández Rodríguez 

Fotos: Bárbara Suárez Ávalos y cortesía de la entrevistada 

Leyanis Bernal Rankin encontró en la ganadería no solo un oficio, sino un proyecto de vida que actualmente desarrolla en su finca Nuevo Amanecer, ubicada en áreas de la circunvalación norte de la ciudad de Camagüey.

Al remontarse a su infancia evoca que desde niña en Sancti Spíritus, su provincia natal, aprendió el valor de trabajar la tierra y cuidar de los animales.

Con agradecimiento refiere las enseñanzas transmitidas por su padrastro, quien se encargó de su crianza como un verdadero padre, y el cual poseía una finca.

“Al contraer matrimonio me mudé para Camagüey y desde que llegué aquí de igual forma comencé a trabajar un espacio de tierra pequeño, dedicado fundamentalmente a los cultivos varios.

Posteriormente me propuse crecer en otras esferas y mi esposo y yo decidimos solicitar la ampliación de las tierras en usufructo para dedicarnos a la ganadería, cada uno en su finca”.

Actualmente en su finca Nuevo Amanecer, asociada a la Cooperativa de Créditos y Servicios Cándido González Morales, del municipio de Camagüey, Leyanis atiende con dedicación 36 cabezas de ganado mayor, mientras su esposo maneja 76 en la suya. 

Para ella el día comienza antes de que salga el sol y aunque se trata de una tarea fuerte la disfruta mucho, pues está convencida de que “para el que le guste lo que hace no existen labores difíciles”.


“A mí me fascina levantarme temprano y sentir el olor del ganado por la mañana, comenzar el horario de ordeño y ponerme las botas para ayudar en lo que haga falta como trasladar la leche hasta donde la recoge el carro de la empresa láctea. Todas esas cosas me fascinan. 

Desde muy temprano, sobre las cuatro de la mañana, comienza el trabajo con el ganado y luego realizo los quehaceres del hogar”.

La vida campesina de Leyanis Bernal Rankin se combina con su formación académica, pues además de ser Licenciada en Defectología, mantiene un vínculo constante con la Universidad de Camagüey porque para ella el conocimiento constituye una herramienta que le ayuda a empoderarse cada vez más:

“Soy universitaria y me gusta pasar cursos de posgrado y gracias al vínculo de la cooperativa con la Universidad de Camagüey he recibido seminarios de cómo puedo emprender mejor la vida como campesina”.

Con total certeza Leyanis se reconoce como dueña de sí misma y no hay tarea que la limite para ir a la par de su esposo: 

“Lo mismo le ayudo a arreglar una cerca, que a preparar un rastrillo. Es decir, no me limito por ser mujer”.

Esta cubana, dedicada a la crianza de ganado mayor, considera que aún hay que seguir empoderando a nuestras mujeres rurales:

“Hemos luchado contra el mal de que algunos hombres creen que las mujeres no podemos hacer de todo y realmente hemos demostrado de lo que somos capaces. Por tanto, creo que toda la preparación que nos impartan siempre será para bien, porque sí podemos asumir cualquier tarea”.

Desde Camagüey la historia de Leyanis Bernal Rankin es la de una mujer que, gracias a su firme voluntad y al esfuerzo compartido con la familia, pone de manifiesto que el campo cubano también se levanta con manos femeninas. 

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