Por Marilys Zayas Shuman
Nos comunicamos por redes. Yo, desde La Habana, queriendo saber de ella, de su familia, de su barrio. Tratando de no ser invasiva, ni petulante, ni inoportuna en este momento de miedos y desesperanza. Eran alrededor de las nueve pm.
Solo pregunté con cuidado, con el corazón en la garganta: “¿Estás bien, Betty?” Ella respondió con una sola frase: “Ya está siendo duro.” Si quieres y puedes compartir algo para poner en las redes solo me comentas, le dije. “Es un deber”, contestó.




