Por Yamylé Fernández Rodríguez
Fotos: De la autora
Entre documentos y piezas que narran siglos de historia ha transcurrido por más de 30 años la vida de Maileny García Cuenca, especialista del Museo Provincial Ignacio Agramonte, en la ciudad de Camagüey.
Su vínculo con el apasionante universo de la museología se remonta al año 1990 cuando, tras graduarse como Licenciada en Historia en la Universidad de Oriente, fue destinada a la Casa Quinta Amalia Simoni, mansión que perteneció al doctor José Ramón Simoni Ricardo, padre de la esposa del Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz y lugar que fue testigo de una historia de amor para todos los tiempos.
“En aquel momento se estaba terminando la restauración del inmueble y participé en el acto de su apertura como institución histórico-cultural el 1ro. de diciembre de 1991 con la presencia de Vilma Espín, presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).
“Fue entonces cuando se inició en ese lugar el proyecto de la Casa de la Mujer Camagüeyana y más tarde, al convertirse en museo, a partir del trabajo de coleccionismo, comencé allí el quehacer como museóloga”, recuerda Maileny.
Tras dicha experiencia esta historiadora transitó por otras instalaciones como el Centro Provincial de Patrimonio y el Museo San Juan de Dios, hasta integrarse al Museo Provincial Ignacio Agramonte y Loynaz.
“Desde aquí sigo atendiendo a las instituciones donde estuve anteriormente y a otras porque nos relacionamos con el montaje museográfico de los diferentes museos del territorio y también contribuimos a la superación de los técnicos y especialistas, pues al no existir una carrera universitaria que sea específicamente de museología, los graduados de especialidades afines como Historia e Historia del Arte deben pasar el curso sobre esta disciplina para trabajar en nuestras entidades”.
Para Maileny formar parte del colectivo del Museo Provincial Ignacio Agramonte es una experiencia enriquecedora y con orgullo habla de la maravillosa colección de ciencias naturales que resguardan, así como la de arte cubano -considerada la segunda más importante de Cuba- con obras de Leopoldo Romañach, Armando García Menocal, Amelia Peláez, René Portocarrero, Fidelio Ponce de León, entre otros virtuosos del pincel, a lo que se suma una rica recopilación de documentos históricos, mientras que como curiosidad refiere la hermosa colección de abanicos y postales que atesoran.
“Este es un trabajo que te atrapa y que hay que hacerlo con amor, sobre todo en estos tiempos”, afirma.
Con nostalgia comenta que hace más de cuatro años el inmueble permanece cerrado al público debido a la restauración del amplio edificio, un proceso que enfrenta limitaciones de recursos.
“Esta una construcción de mediados del siglo XIX cuya construcción concluyó en 1848 como cuartel de caballería del Ejército Español y después tuvo otros usos como Hotel Camagüey a principios del siglo XX y en 1955 se inauguró como museo. Es uno de los museos más antiguos de Cuba y de los más importantes”.
No obstante hacen todo lo posible para mantener vitalidad con iniciativas como el museo móvil, consistente en llevar piezas de valor histórico a comunidades, escuelas y centros de trabajo, y también continúa otra iniciativa titulada Monumento de mi barrio, donde se trabaja mucho con la historia a nivel comunitario.
Además realizan actividades para los niños los terceros sábados de cada mes y otros encuentros destinados a personas de la tercera edad y en situación de discapacidad, en tanto prosiguen las muestras del mes, se inauguran exposiciones transitorias en el salón destinado a ese fin, el cual puede abrirse al público, y disponen de una página institucional en Facebook en la que se promocionan estas acciones así como objetos relacionados con fechas históricas.
“Los museos son los encargados de mantener vivo nuestro patrimonio e identidad cultural a partir de todas las obras que salvaguardan, lo que en sí mismo es un reto porque la conservación es un proceso costoso y en estos momentos es difícil.
“Tenemos que seguir batallando para que en primer lugar este museo reabra con las salas que antes existían e incorporar exposiciones de otras etapas como la República Neocolonial y el proceso revolucionario, pues tenemos piezas para contar esos períodos. En segundo lugar debemos seguir trabajando para preservar esa identidad cultural y que las nuevas generaciones conozcan nuestra historia, lo que hacían nuestros abuelos, cómo se vivía en sus tiempos, y lo que tenemos que mantener como cubanos y no podemos perder”.
Así, con ese sentido de pertenencia, habla esta historiadora camagüeyana, quien no concibe un día de su vida separado del museo y cuya familia es amante de ello en similar medida.
“Mi mamá es una fiel defensora de esta labor y también cuento con el apoyo de mi esposo e hijos. Prácticamente desde que mis hijos abrieron los ojos están en este mundo de los museos y por decirlo de alguna manera se criaron correteando por los pasillos de las instituciones donde he trabajado. Hoy mi hija simultanea la carrera de Lengua Inglesa con su trabajo como técnica en el Museo Provincial Ignacio Agramonte”.
No caben dudas de que Maileny García Cuenca es una muestra fiel de una persona dedicada a resguardar y transmitir la memoria histórica y, al mismo tiempo, disfrutar de ello con desbordante pasión.




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