viernes, 4 de septiembre de 2026

El día que nacieron las Marianas




Por Marilys Suárez Moreno

“Ahí Están las Mujeres! Dijo Fidel y desde entonces formaron parte integral del Ejército Rebelde, y de las Milicias después, pues además de combatir como cualquier soldado, reivindicaban su condición de género, amén de constituir el primer grupo guerrillero de América, y como tal  merecedoras de combatir con las armas en las manos.

Habían llegado desde los distintos frentes y campamentos donde desarrollaban tareas de enfermeras, guías de arrias de mulos, abastecedoras de alimentos, cocineras, transportadoras de pertrechos, maestras, mensajeras y hasta costureras.

Una pregunta latía en los pensamientos de cada una de ellas. ¿Para qué las quería Fidel? Corría el 4 de septiembre de 1958 y mientras en La Habana la élite y la soldadesca batistiana celebraba con cañonazos y fiestas la fecha del cuartelazo,  La Plata, pareció vestirse de mujer esa noche.

En aquel histórico enclave de la Sierra Maestra, muchachas muy jóvenes constituían en el monte y con la guía de Fidel, el pelotón Las Marianas

La capitana del Ejército Rebelde Isabel Rielo, quien fuera fundadora y jefa del pelotón guerrillero Mariana Grajales, participante además de la apertura del IV Frente Simón Bolívar, diría después que la idea de formar el pelotón era de Fidel, que defendía el derecho de las mujeres a combatir junto a los hombres en la misma línea de fuego. 

Fue Fidel quien le encomendó el mando del grupo a ella, después de una competencia de puntería. “El azar decidió, porque Teté Puebla (hoy Generala) era en eso la más experta, pero en la competencia, por mera casualidad, la sobrepasé. Y como la aventajaba en edad, me tocó a mí ser la jefa de Las Marianas”. 

Claro que hubo oposición. Primaba una mentalidad machista en la mayoría de los combatientes rebeldes, pero Fidel explicó que la mujer no era sólo para los menesteres domésticos ni el papel de madre, sino que formaba parte integral de la guerrilla y era merecedora del derecho a luchar. 

Al defender la presencia femenina en la lucha de liberación, el Comandante en Jefe salvaguardaba el protagonismo que la mujer debía ocupar posteriormente en la sociedad.

Para Fidel, aquello no era cuestión de sexo, sino del papel preponderante de la mujer. Y dijo: “No les den ningún fusil, que ellas mismas los van a coger. Van a demostrar que son tan valientes como el más valiente que hay aquí”. Y Fidel, con una previsión muy grande, valoró que quedaba poco tiempo de guerra y que la mujer debía tomar el fusil.

Fue quien le puso el nombre al pelotón femenino: Mariana Grajales, y quien primero las entrenó, mostrando frente a los criterios opuestos de algunos compañeros de la tropa, una confianza ilimitada en aquellas mujeres.

Cuán acertado estuvo Fidel en otorgarles su confianza. Ese mismo mes de septiembre, las trece integrantes de aquel pelotón de leyenda escribieron su página de gloria en el combate de Cerro Pelado, su bautismo de fuego. 

Participarían en otros hasta su intervención en uno de los más violentos combates de la guerra, La batalla de Guisa, donde mujeres y hombres derrocharon coraje y heroísmo, según el líder de la Revolución.

Si un día Las Marianas hicieron exclamar al Comandante en Jefe: “Llegaron las mujeres. ¡Ahora sí ganamos la guerra! Renovaría esa confianza, cuando al informársele que ya se había agotado el potencial masculino para las Milicias de Tropas Territoriales, su respuesta fue: "!Ahí están las mujeres!”









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