sábado, 5 de septiembre de 2026

Un día glorioso para Cienfuegos



Por Marilys Suárez Moreno

Foto: Tomada de Granma

Este 5 de septiembre resulta una fecha gloriosa para los cienfuegueros. Un día que, deviene recordatorio permanente y que pasó a la historia con jirones de sangre y heroísmo.

Por esas cosas de la vida, conocí a una de las mujeres que combatieron aquel 5 de septiembre en Cienfuegos. Se llamaba Margarita, si bien no recuerdo el apellido. Ella trabajó un tiempo con nosotras específicamente en los predios de la Revista Mujeres. Se ocupaba de clasificar y organizar los diferentes números de la revista y de otros menesteres afines.

Era una mujer muy sencilla y humana y aunque nunca hablaba de sí misma, supimos que no tuvo hijos y que tanto ella como su esposo tuvieron una participación muy destacada en aquellos hechos y que incluso habían sido perseguidos, encarcelados y hasta torturados.

La sublevación de Cienfuegos ocurrió en 1957 y desde entonces ha resultado imposible de olvidar, porque tocó muy de cerca a los nacidos en la bella Perla del Sur. Ese día se produjo una rebelión popular, encabezada por marinos y miembros del Movimiento 26 de Julio, que sobresalió como uno de los sucesos insurreccionales más significativos de entonces.

Dionisio San Román, un oficial de la Marina descontento con los desmanes de la tiranía, dirigió las acciones. Recordemos que fue un año estremecedor para la dictadura y definitorio para los que luchaban en la clandestinidad y la Sierra Maestra.

Las acciones ocurrirían simultáneamente en La Habana, Cienfuegos, Mariel, Santiago de Cuba y otras ciudades. Meses antes, un grupo perteneciente al 26 de Julio había establecido contacto con el distrito Naval de Cienfuegos para atacar Cayo Loco y de ahí tomar las armas y abrir un frente de lucha en el Escambray, plan que no se efectuó al descubrirse el lugar donde estaban escondidos los encargados de la acción. 

La fecha escogida fue el día cinco porque la élite batistiana y su ejército estarían celebrando el cuartelazo del cuatro de septiembre.

Los combatientes acuartelados en distintos puntos de la ciudad irrumpieron en el Cayo y tomaron las armas, pero el aplazamiento a última hora de las acciones por los altos mandos de la Marina, provocó que Cienfuegos se levantara solo y que muchos de los hombres involucrados no se enteraran, entre ellos. Dionisio San Román ignoraba que el plan se había suspendido por fracturas entre algunos de los involucrados.

La tiranía quiso escarmentar a los cienfuegueros y bombardeó la ciudad y aplastó la insurrección. Los días sucesivos devinieron cacería humana. San Román fue capturado y asesinado días más tarde, como la mayoría de los implicados. 

La solidaridad de la población evitó que la represión fuera aún más salvaje. Pero el levantamiento de septiembre en Cienfuegos, quedó como hito de su historia.

Margarita trabajó poco tiempo en la Revista, supimos que había enfermado y fallecido poco después. El esposo, combatiente como ella, no pudo soportar la soledad y la pérdida de su amada y puso fin a su vida. 

Hoy la recuerdo a la par de aquel levantamiento glorioso que puso a Cienfuegos en pie de lucha. En ella recordamos a todas las mujeres, hombres y al pueblo cienfueguero entero, protagonista de aquella heroica rebelión.



 










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