jueves, 23 de julio de 2026

La solidaridad que desafía bloqueos y construye esperanza

 


Por Isel Quintana Freyre

Pese a las dificultades que implican trasladarse de un lugar hacia otro en Cuba,  una representación de la Sociedad Civil Cubana sostuvo un intercambio con el funcionario de las Naciones Unidas que por estos días visita la isla. 

Se trata del señor George Katrougalos, Experto Independiente del Consejo de Derechos Humanos sobre la promoción de un orden internacional democrático y equitativo, quien acudió a la sede de la Asociación Cubana de Naciones Unidas (ACNU) para escuchar, compartir y refrendar su solidaridad con el pueblo cubano.

“Estoy encantado de estar aquí con ustedes nuevamente. Esta es la quinta vez que visito Cuba, y siempre siento un gran deseo de mostrar mi solidaridad con el pueblo, cubano primero por las dificultades que enfrentan diariamente, pero también por la solidaridad que ha mostrado Cuba con las luchas internacionales”, expresó Katrougalos.

El también catedrático de Derecho Público, exministro de Asuntos Exteriores de Grecia y presidente de la Asociación Internacional de Derecho Constitucional, trazó paralelismos entre la historia de su país y la de la Mayor de las Antillas. 

Recordó que la revolución de liberación griega contra el Imperio Otomano coincidió con las luchas independentistas de Simón Bolívar en América Latina, y que los períodos de guerra civil y dictadura en Grecia tuvieron la impronta injerencista de Estados Unidos. “Tanto como persona y como griego, siento mucho la solidaridad con ustedes”, afirmó.

El rol que hoy ejerce Katrougalos —creado precisamente por una resolución presentada por Cuba ante el Consejo de Derechos Humanos— le ha permitido constatar y denunciar las violaciones flagrantes del derecho internacional que padece la isla.

En ese sentido, calificó el bloqueo económico, comercial y financiero como una “clara violación de los principios de las Naciones Unidas”, e hizo un análisis crudo del momento geopolítico global: “Lo que es excepcional ahora es que Estados Unidos está actuando sin pretexto. 

Han bombardeado nueve países durante la administración Trump, comenzado una guerra en Irán y han hablado de conquistar Groenlandia y Panamá. Esto no es un signo de poder, sino de debilidad, una reacción a la caída de su poder hegemónico”.

Para el experto independiente, el retiro de Washington de más de 66 organizaciones multilaterales y la declaración de que “la ley internacional es un arma usada contra nosotros” configuran “una posición muy peligrosa” que desafía directamente al sistema de Naciones Unidas. 

Sin embargo, lejos de caer en el desánimo, Katrougalos recordó que la Asamblea General de la ONU ha sido el escenario donde, año tras año, una mayoría abrumadora de países ha votado contra el bloqueo a Cuba, aunque el veto en el Consejo de Seguridad impida su implementación.

“Las Naciones Unidas son también la Asamblea General, son todas esas organizaciones que tratan de ayudar a las personas refugiadas, combatir pandemias, la Organización Mundial de la Salud. Y exactamente porque la ley internacional no tiene un mecanismo legal para aplicar las decisiones de la Asamblea General, tarda tiempo hasta que el consenso se transforme en acción política concreta”, explicó.

Como ejemplo de esperanza citó el apartheid en Sudáfrica: “El régimen duró, pero finalmente se colapsó por las luchas internas y por el aislamiento internacional que provocaron esas resoluciones. Algo similar ocurre ahora con la opinión pública respecto a Israel”.

En ese camino hacia un orden internacional más justo, Katrougalos subrayó el papel de la solidaridad ciudadana: “La solidaridad puede convertirse en un poder material si es ejercida por muchos ciudadanos, como sucedió en Vietnam.

Por eso es importante tener solidaridad con Cuba, no solo para remediar la falta de electricidad, agua o comida, sino para revertir estas políticas. Debemos mostrar lo que está pasando aquí a los ciudadanos de Europa y de Estados Unidos”.

El experto recordó que desde su mandato, junto a otros colegas, ha presentado numerosas declaraciones públicas sobre la violación de los derechos humanos de la población cubana a causa del bloqueo, aunque reconoció que nada de eso tiene sentido si no se da a conocer al pueblo.

“Vivimos en un mundo multipolar, ya no unipolar ni bipolar, y ustedes como pueblo se han sobrepuesto a muchos esfuerzos de intimidación en el pasado. Estoy seguro de que podrán sobreponerse a estos grandes desafíos, pero el resto del mundo tenemos una obligación moral, política y legal de ayudarlas, de ayudarlos”, enfatizó.

Por parte de la isla, la presidenta de la Asociación Cubana de las Naciones Unidas, Norma Goicochea Estenoz, le dio la bienvenida subrayando el honor de recibirle “en momentos en que muchas personas tienen miedo de venir a Cuba”. 

Destacó la importancia que la asociación concede a los derechos humanos —recordó la elección de 75 líderes en esa materia— y añadió: “Creemos que tenemos mucho que aprender en materia de derechos humanos, pero también mucho que enseñar al mundo. Por eso este intercambio con usted contribuirá muchísimo”.

El encuentro, íntimo en número pero inmenso en significado, dejó sobre la mesa una certeza compartida: la construcción de un orden internacional democrático y equitativo no será regalo de las potencias, sino conquista de los pueblos organizados. 

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