La participación constante de las mujeres en la construcción de la Revolución no fue solo un apoyo, sino el pilar sobre el cual se levantaron sueños de igualdad. Supuso, además, un cambio radical en el pensamiento y el comportamiento de una sociedad que redefinió el lugar de la mujer.
La protagonista de esta historia es una de esas mujeres que merecen salir a la luz. Nena, o "la nena", como cariñosamente se la conoce, nació en la provincia de Pinar del Río en 1943. Cuando triunfó la Revolución en 1959, acababa de cumplir quince años. Con solo dieciséis, se unió a su prima Olga para unir a otras mujeres a la recién fundada Federación de Mujeres Cubanas (FMC). Nena recuerda que, por las mañanas hasta la tarde, se dedicaba a las labores domésticas en casas de familias adineradas que permanecían en el país.




