Por Marilys Zayas Shuman
Fotos: Favio Vergara
Ciego de Ávila tiene un rostro femenino. También cuenta con manos que ordeñan, piensan, cuidan, crean y reinventan. Entre ellas, destaca Maite Cruz, una mujer que ha defendido su tierra como una trinchera para la equidad y la autosostenibilidad.
Al llegar a Las Margaritas, el sol se asoma tímidamente entre las nubes, y el aire fresco de la mañana acaricia el rostro. La sonrisa de Maite es un faro en medio de la rutina diaria, como encontrar certezas en un mar de incertidumbres. Nos recibe con abrazos sinceros, esos que parecen transmitir fuerza y confianza. En ese instante, todo parece encajar.




