Por Isel Quintana Freyre
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció en las últimas horas nuevas regulaciones que prohíben o restringen transacciones financieras y viajes hacia Cuba.
Lejos de ser un gesto aislado, estas disposiciones forman parte de la política de asfixia y castigo colectivo que Washington aplica contra el pueblo cubano, amparada en la Orden Ejecutiva del pasado 1.º de mayo, que busca aislar a la Isla del comercio internacional mediante acciones directas y medidas secundarias.
A partir de este 30 de septiembre, queda prohibido a cualquier ciudadano bajo jurisdicción estadounidense viajar a Cuba para participar u organizar reuniones profesionales o conferencias.
También se eliminan los viajes grupales educacionales conocidos como People to People, que hasta ahora contaban con autorización. En lo adelante, los viajes educativos deberán realizarse bajo los auspicios de una organización sujeta a la jurisdicción de Estados Unidos y casi todos los viajeros deberán estar acompañados por un representante de la entidad patrocinadora.
Asimismo, se amplía la prohibición para que las personas sujetas a jurisdicción estadounidense no puedan realizar transacciones financieras directas ni indirectas con entidades incluidas en la Lista Restringida de Cuba.
Se elimina además la autorización de las llamadas transacciones bancarias "U-Turn", que permitían a instituciones financieras estadounidenses procesar determinadas transferencias relacionadas con Cuba cuando el origen y el destino del dinero estaban fuera de Estados Unidos.
Pero hay una medida que golpea de manera particularmente cruel el esfuerzo de miles de familias cubanas: las instituciones bancarias ya no podrán abrir ni mantener cuentas para ciudadanos cubanos que sean empresarios independientes del sector privado.
A partir de esta fecha, los bancos que previamente mantenían esas cuentas están obligados a bloquear todos esos fondos y cuentas e informarlos a la OFAC, a menos que esa oficina autorice por separado. Acceder al dinero bloqueado requerirá una licencia específica.
Estas medidas desmienten, una vez más, el discurso oficial estadounidense de que sus acciones van dirigidas contra el gobierno cubano.
Lo cierto es que impiden a sus propios ciudadanos viajar libremente a Cuba, atentan contra los negocios privados de cubanos y cubanas que han apostado por el emprendimiento como vía de desarrollo, y afectan directamente el nivel de vida de toda la población.
El bloqueo, que ya acumula décadas de aplicación, encuentra en estas nuevas disposiciones una expresión más de su crueldad.
Frente a este nuevo golpe, la respuesta de Cuba no es el desaliento, sino la firmeza. El país continúa trabajando en sus transformaciones económicas y sociales, fortaleciendo el emprendimiento y la innovación como parte de su modelo de desarrollo, y manteniendo su compromiso con la protección social de sus ciudadanos y ciudadanas.
La comunidad internacional ha rechazado de manera reiterada y abrumadora el bloqueo estadounidense. Cada año, la Asamblea General de las Naciones Unidas vota casi por unanimidad a favor de su levantamiento. Sin embargo, Washington insiste en ignorar ese clamor universal.
Tomado de Cubadebate.

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