lunes, 27 de julio de 2026

A 73 años del Moncada: la llama que sigue encendiendo la dignidad de los pueblos





Por Isel Quintana Freyre

En una sesión especial de la Asamblea Nacional nicaragüense, la embajadora de Cuba, Iliana Fonseca, recordó que el asalto al cuartel Moncada no es solo patrimonio de la historia cubana, sino “del alma entera de nuestra América Latina”.

A 73 años de aquella gesta, el espíritu de rebeldía que encendió la Generación del Centenario sigue guiando las luchas por la soberanía, la independencia y la justicia social.

Fonseca agradeció al pueblo y Gobierno de Nicaragua, así como a los copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo, por mantener viva la conmemoración del Día de la Rebeldía Nacional.

“El 26 de Julio no pertenece únicamente a Cuba; pertenece a todas y todos los que en este continente se niegan a arrodillarse”, expresó conmovida.

La grandeza del Moncada, subrayó, radica en que sus protagonistas fueron jóvenes comunes: estudiantes, obreras, trabajadores, profesionales que, pese al miedo que toda persona experimenta, antepusieron el amor por su pueblo. 

Aquellas muchachas y muchachos entendieron que no bastaba con lamentar la tiranía y la injerencia extranjera; era preciso convertir los ideales martianos de libertad, soberanía y justicia social en guía de la acción revolucionaria.

La diplomática resaltó la figura de Fidel Castro y su capacidad para transformar aquel revés militar en el motor de un movimiento político y social que se volvería irreversible. 

Desde su defensa ante los tribunales de la dictadura batistiana, Fidel denunció los males de la República neocolonial y esbozó el programa transformador que conduciría al triunfo de enero de 1959.

“El Moncada nos enseñó a convertir los reveses en victoria”, afirmó Fonseca, y recordó que ese espíritu no se apagó con el triunfo revolucionario: perdura en cada desafío que enfrenta el pueblo cubano. 

En ese sentido, denunció el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos y el recrudecimiento de las medidas de presión, incluido el cerco energético, al que calificó de intento de asfixiar a la isla.

Pero la resistencia cubana se expresa en hechos cotidianos. La embajadora mencionó a quienes hoy son “los moncadistas de nuestro tiempo”: profesionales de la salud que crearon vacunas y tratamientos propios, maestras que educan, científicas que innovan, trabajadoras que sostienen el país. 

Son esas manos anónimas las que demuestran que la Revolución sigue viva en las aulas, los consultorios y los centros de producción.

Fonseca también destacó la cooperación internacionalista de Cuba como expresión de una política basada en la solidaridad y la fraternidad entre los pueblos. “Nicaragua y Cuba han caminado unidas resistiendo agresiones, compartiendo conquistas sociales y ratificando ante el mundo que la dignidad de los pueblos soberanos no se vende ni se rinde jamás”, expresó con firmeza.

La sesión parlamentaria no fue un acto protocolario más, sino la ratificación de que la memoria de las heroínas y los héroes de la Revolución Cubana inspira la confianza en el futuro y la esperanza de un mundo de paz y cooperación. 

Porque el Moncada, como dijo la embajadora, “es la prueba de que cuando un pueblo decide ser libre, no hay fuerza capaz de doblegarlo”.

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