Por Marilys Suárez Moreno
Melba Hernández Rodríguez del Rey y Haydée Santamaría Cuadrado, las dos únicas mujeres que participaron en el asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, nacieron y murieron, por coincidencias de la historia, un mismo día de julio y en la misma provincia.
Melba, cuyo aniversario 105 conmemoramos este 28 de julio, era oriunda de Cruces y Haydée, quien nació en Encrucijada, falleció en La Habana en igual día de julio, en 1980.
Las muchachas del Moncada como se dieron a conocer en la primavera de 1952, en el mismo año del golpe funesto. Tenían las mismas ansias libertarias y deseos de hacer algo por la patria oprimida.
La simpatía fue mutua, jóvenes y entusiastas como eran, más que gustos y afinidades las unió la lucha emprendida y, como la vida tiene sus propios designios, los de ellas parecieron unirse para no separarse jamás.
Sin mucho preguntar partieron rumbo a Santiago de Cuba, asumiendo de entrada la parte que se les asignó en el histórico asalto al cuartel Moncada.
No faltó el deseo de protegerlas, pues para Fidel, llevarlas al combate resultaba penoso a su sensibilidad y humanismo, pero valieron más las razones esgrimidas por ellas: “Si estamos en pugna abierta contra cualquier tipo de discriminación, ¿por qué establecer en esto distinciones?
Testigos excepcionales de aquellos hechos, en los que participaron activamente enroladas en el grupo que dirigía Abel Santamaría, el hermano de Yeyé, como siempre llamaron a Haydée, y que tenía como misión la toma del Hospital Civil Saturnino Lora, ambas mujeres denunciaron los asesinatos de una veintena de combatientes, encabezados por el segundo jefe del Movimiento y hermano de Haydée, cruelmente torturado.
Incluso, durante la vista de la Causa 37, iniciada ese mismo año por los sucesos del Moncada y en la que Fidel asumió su propia defensa, Melba, participante con Yeyé en el asalto a la segunda fortaleza militar del país en Santiago de Cuba y abogada también, alzó su voz enérgica:“Señor Presidente, ¡Fidel Castro no está enfermo!.
Descubría así la supuesta ausencia de Fidel por enfermedad, frustrando lo que ya se tramaba y que el propio Fidel había denunciado: su asesinato en la prisión de Boniato.
Condenadas a siete meses de prisión, al salir de la cárcel de mujeres de Guanajay, las dos combatientes tuvieron una peligrosa misión que cumplir, la segunda en importancia para ellas, quizás, luego de su participación en los hechos del Moncada.
Divulgar clandestinamente el Manifiesto a Cuba que sufre, y lo que se consideró la tarea más trascendente: editar y distribuir La historia me absolverá, que Fidel había reconstruido y hecho sacar de la cárcel hoja a hoja.
A fínales de1956, en espera de la inminente llegada del Granma, Haydée se encontraba entre los organizadores del alzamiento del 30 de noviembre en Santiago de Cuba, levantamiento que estremeció a esa ciudad. La secundaban otras mujeres heroicas, como Vilma Espín, luego Presidenta de nuestra Federación de Mujeres Cubanas.
Haydée subiría a la Sierra Maestra en distintas misiones Luego fue enviada por la dirección del Movimiento 26 de Julio a los Estados Unidos a recaudar fondos y acopiar armas para la guerrilla.
Al triunfo de la Revolución se integró a las funciones educativas y a la dirección de La Casa de las Américas, que bajo su mandato cumplió una intensa labor de difusión de los valores de lo que Martí llamara “Nuestra América".
Melba continúo igualmente dedicada a las tareas de la lucha revolucionaria, entre otras responsabilidades, fue embajadora de Cuba en Viet Nam y Cambodia y Diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

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