Por Marilys Zayas Shuman
La aprobación del Decreto 160/2026 marca un giro en la política económica cubana: se reducen 46 actividades prohibidas y se modifican 35 que pasan a autorizadas, ampliando el alcance de las formas de gestión no estatal en todas las ramas de la economía.
La norma flexibiliza regulaciones, promueve asociaciones entre actores estatales y privados, y abre espacios para la innovación y el empleo, sin renunciar al control estatal en sectores estratégicos como salud, educación y comunicación.
El Decreto 160/2026, aprobado por el Consejo de Ministros, constituye una transformación profunda en la regulación de los actores económicos no estatales en Cuba.
