Millones de niñas son obligadas a contraer matrimonio alrededor del mundo. La mayoría de ellas abandona la escuela, lo cual limita sus perspectivas futuras. Por Lauren Rodríguez Gutiérrez
Cada año, 12 millones de niñas se casan antes de cumplir los 18 años y cada tres segundos se casa una adolescente. Se estima que 640 millones de niñas y mujeres vivas en la actualidad se casaron cuando aún eran menores, así notificó el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).
Sin embargo, el matrimonio infantil es considerado una violación de los derechos humanos. Este se refiere a cualquier matrimonio formal o unión informal en la que uno o ambos cónyuges son menores de 18 años o no pudieron dar su consentimiento libre e informado. Pese a esto, atendiendo a las investigaciones de Plan internacional, organización independiente de desarrollo y acción humanitaria que promueve los derechos de la niñez y la igualdad de oportunidades para las niñas, 117 naciones aún permiten el matrimonio precoz.
Aunque este procedimiento afecta a ambos sexos, pues según cifras del UNFPA 1 de cada 25 niños contrae matrimonio antes de cumplir la edad establecida, sus consecuencias son mucho más visibles y violentas en las mujeres y es por ello que este escrito se centra en los efectos de las uniones forzadas en las niñas.