miércoles, 26 de agosto de 2026

Infancias robadas: el peso del matrimonio infantil


Millones de niñas son obligadas a contraer matrimonio alrededor del mundo. La mayoría de ellas abandona la escuela, lo cual limita sus perspectivas futuras.  


Por Lauren Rodríguez Gutiérrez

Cada año, 12 millones de niñas se casan antes de cumplir los 18 años y cada tres segundos se casa una adolescente. Se estima que 640 millones de niñas y mujeres vivas en la actualidad se casaron cuando aún eran menores, así notificó el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

Sin embargo, el matrimonio infantil es considerado una violación de los derechos humanos. Este se refiere a cualquier matrimonio formal o unión informal en la que uno o ambos cónyuges son menores de 18 años o no pudieron dar su consentimiento libre e informado. Pese a esto, atendiendo a las investigaciones de Plan internacional, organización independiente de desarrollo y acción humanitaria que promueve los derechos de la niñez y la igualdad de oportunidades para las niñas, 117 naciones aún permiten el matrimonio precoz.

Aunque este procedimiento afecta a ambos sexos, pues según cifras del UNFPA 1 de cada 25 niños contrae matrimonio antes de cumplir la edad establecida, sus consecuencias son mucho más visibles y violentas en las mujeres y es por ello que este escrito se centra en los efectos de las uniones forzadas en las niñas.

¨El matrimonio infantil no es normal y nunca debe considerarse como tal: es una violación de derechos. Las niñas deben tener la libertad de elegir su propio futuro, y no nos detendremos hasta que ese derecho sea una realidad¨, expresó Reena Ghelani, Directora Ejecutiva de Plan Internacional. 

A escala mundial, las uniones precoces se producen por disímiles razones que cambian dependiendo del contexto cultural y la situación geográfica. 

La pobreza; costumbres y normas sociales; los estereotipos en torno a los roles de género; leyes y políticas inadecuadas sobre el tema; conflictos, desastres y crisis humanitarias; falta de educación y servicios sobre salud y derechos sexuales, figuran entre los principales sustentos. 

¨En mi ciudad natal se obliga a muchas niñas a contraer matrimonio. Los padres tienden a pensar que las niñas no tienen futuro si no se casan¨, explicó la marroquí Hayat Outemma al UNFPA para su recolección de historias sobre niñas que han dicho no al matrimonio.

Según Plan Internacional, entre las regiones que más aportan a los índices de incidencia se encuentran África Occidental, África Subsahariana y el sur de Asia. Pero es la India quien posee el mayor número de matrimonios infantiles, para el año 2019 más de 15 millones de niñas se encontraban en uniones infantiles en dicho país.  

Esta práctica pone en riesgo la vida y salud de las niñas. El UNFPA advierte que, producto a estas uniones, muchas de ellas quedan embarazadas siendo adolescentes y, por tanto, aumentan los riesgos de mortalidad materna y de complicaciones durante la gestación. 

Del mismo modo, presentan más probabilidades de sufrir violencia física o sexual por parte de su pareja. A pesar de ello, una de cada cinco niñas se casa o vive en una unión informal en el mundo.

¨(Él) solía intimidarme y, cada vez que intentaba defenderme, me pegaba. Me callaba porque temía las consecuencias¨, confesó Bupe, quien se casó con 15 años y es procedente de Zambia, en el Estudio Mundial de las Niñas 2025 de Plan Internacional ¨Déjenme ser una niña, no una esposa: Experiencias de niñas que viven el matrimonio y las uniones infantiles¨.

De igual forma, sus perspectivas futuras se reducen al tener un acceso insuficiente a la educación, limitación de sus oportunidades económicas y a la incapacidad para tomar decisiones en la vida. 

En el mismo estudio, Juna originaria de Nepal reveló: ¨Me casaron muy joven. No me permitieron estudiar ni progresar en la vida, me privaron de todo. Pero no dejaré que eso le pase a mi hija¨.

Chipasha, defensora de niñas en Zambia, comentó para las historias de UNFPA: ¨A los 15 años dejé de asistir a la escuela para casarme con un sargento del ejército 20 años mayor que yo. Mi esposo abusó de mí… incluso cuando estaba embarazada de su hijo¨. 

Por ende, esta práctica no solo roba las infancias de las niñas, sino que perpetúa la desigualdad de género y la violencia contra las niñas y las mujeres.

Acorde a los datos publicados por la UNICEF en el año 2023, el porcentaje de mujeres que contrajeron matrimonio siendo niñas había disminuido del 21 % al 19 % en los últimos cinco años. No obstante, la reducción mundial debería ser 20 veces más rápida para lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible de poner fin a las uniones infantiles para el 2030.

En palabras de la Directora Ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell: ¨Hemos demostrado que es posible avanzar hacia la erradicación del matrimonio infantil. Para ello es necesario seguir dando un apoyo constante a las niñas y a las familias vulnerables¨.

Pese a esto, un análisis de la alianza mundial Girls Not Brides y Girls First Fund reveló que, ¨incluso antes de los recientes recortes de la Ayuda para el Desarrollo Sostenible solo el 0,025 % de esta se destinaba a programas centrados principalmente en acabar con el matrimonio infantil y las uniones tempranas y forzadas¨.

En este contexto, ningún avance es suficiente, sino que todos los esfuerzos en materia de erradicar la práctica de los matrimonios o uniones infantiles, precoces y forzados son necesarios. 

Niñas y niños, mujeres y hombres, líderes tradicionales, organizaciones y gobiernos, deben vincular sus batallas para garantizar un impacto duradero de las estrategias destinadas a este fin.     

Como proyecta el espacio virtual del UNFPA, la promoción de políticas, programas y legislación destinados a poner fin al matrimonio infantil. Junto a la UNICEF puso en marcha el Programa Mundial para Acelerar las Medidas Encaminadas a Poner Fin al Matrimonio Infantil, con el objetivo de empoderar a las adolescentes con información, habilidades y servicios necesarios para lograr la transición a la vida adulta. Conjuntamente, trabaja para atender a niñas casadas, en materia de planificación familiar y maternidad.

De igual manera, Girls Not Brides creó una ¨estrategia centrada en lo que hay que cambiar¨, encaminada a ¨apoyar la acción dirigida a nivel local, reunir a actores estratégicos en torno a objetivos compartidos y movilizar la financiación y los compromisos políticos que exige el momento¨.

¨Ninguna organización por sí sola puede acabar con los matrimonios y las uniones infantiles, tempranas y forzadas pero el movimiento sí. Nuestra estrategia consiste en tomar lo que ya se sabe y a los líderes que ya están trabajando, y apoyarlos. Porque las niñas y adolescentes no solo necesitan un plan mejor, nos necesitan a todos en la misma dirección¨, declaró la Dra. Faith Mwangi-Powell, Directora General de la alianza.

Igualmente, se encuentra la campaña, liderada por niñas, End Child Marriage (Fin al matrimonio infantil), la cual busca amplificar sus voces y desmantelar las normas dañinas que las obligan a contraer matrimonio.

Por su parte,  Plan Internacional insiste en la importancia de comprender los diferentes factores y contextos que influyen en el matrimonio precoz, para determinar las maneras de prevenir esta práctica. Asimismo, hace énfasis en la necesidad de articular los esfuerzos entre todos los grupos de las comunidades.

El matrimonio infantil es un problema de proporción mundial que afecta a comunidades enteras, establece un recuerdo de que la lucha por los derechos humanos y el feminismo aún es necesaria, pues citando a Plan Internacional ¨si no actuamos ahora, más de 150 millones de niñas se convertirán en novias infantiles para el año 2030¨.

Una mirada a la situación en Cuba

En Cuba, hasta hace un tiempo atrás la ley permitía excepciones para matrimonios con edad mínima a 18 años. Acorde al Observatorio de Cuba sobre igualdad de género, para el año 2022, la proporción de mujeres entre 20 y 24 años que estaban casadas o mantenían uniones precoces antes de cumplir la edad establecida constituía casi un 25 %.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Fecundidad de 2022, los números más altos se encontraban en las zonas rurales. ¨Como resultado se aprecia que de las mujeres que contraen matrimonio o establecen uniones estables antes de los 15 y antes de cumplir los 18 años de edad lo realizan en mayor proporción las que tienen el más bajo nivel educativo¨.

Es ante esta situación que el país comenzó el estudio para prohibir esta práctica. Según la agencia EFE, este estaba encaminado a realizar una reforma legal que eliminaría la excepción que permitía casar a las niñas a partir de los 14 años y a los niños a partir de los 16 años con autorización parental. Para este momento, Yamila González Ferrer, vicepresidenta de la Unión de Juristas de Cuba, expresó: 

¨Estamos hablando de niñas entre 14 y 18 años que se casan con hombres que les doblan la edad y a partir de ahí, dejan la escuela, quedan embarazadas, se vuelven dependientes económicamente¨.

Efectivamente, la situación cambió en el 2022, cuando se aprobó el referéndum de la Ley 156 ̸ 2022, conocida como Código de las Familias. Este establece de manera inequívoca que se requieren 18 años cumplidos para contraer matrimonio, sin excepciones, lo cual alinea a Cuba con lo establecido por la Oficina de Derechos Humanos de la ONU.

A pesar de este avance, aún queda mucho camino por recorrer. Pues, si bien las menores son protegidas judicialmente, digamos que debido a una ¨configuración cultural¨, todavía se siguen concretando uniones precoces a lo largo del país que resultan dañinas para la salud y el futuro de las niñas. 

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