domingo, 8 de noviembre de 2026

FMC une fuerzas para la protección de la niñez y la juventud





Por Isel Quintana Freyre

El último Pleno del Comité Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en este 2026, se convirtió en un espacio de profunda reflexión y compromiso colectivo. 

Tras la evaluación inicial del trabajo preventivo y de atención social, el debate posterior evidenció que la capital del país enfrenta complejos desafíos en esta materia, pero también cuenta con la voluntad de sus federadas para transformar realidades desde la base comunitaria.

Yaniova Corrias Vega, secretaria de la FMC en La Habana, compartió con honestidad las tensiones que enfrenta la ciudad. Se refirió al incremento de la presencia de niñas, niños y adolescentes en espacios públicos, en ocasiones acompañados de personas adultas que pudieran estar incentivando estas conductas, lo cual requiere una atención prioritaria. 

"Dondequiera que tengamos una situación social que no sea bien atendida, estamos llamadas a reforzar la confianza en nuestro proyecto social", expresó.

En municipios como Habana Vieja, Centro Habana y Playa, se han identificado necesidades de mayor acompañamiento a las familias, así como la supervisión de los menores en su tiempo libre lo cual se convierte en un punto crucial. 

Ante situaciones complejas las federadas han actuado con premura, articulando con especialistas y autoridades para garantizar que las niñas y los niños sean resguardados en entornos seguros.

Desde el sector educacional, Herminia Domínguez Vila, subdirectora provincial de Educación en el territorio, compartió la experiencia del Hogar de Acogida Urgente en el capitalino municipio 10 de Octubre. 

Este espacio, inaugurado el pasado 26 de julio, ha brindado protección a 26 menores (1 de Guantánamo, 1 de Camagüey, 2 de Holguín y 22 de La Habana) que han requerido cuidados alternativos.

"Detrás de cada historia existe una necesidad de acompañamiento familiar", reflexionó, al tiempo que insistió en la importancia de actuar de manera proactiva, recordando siempre que la niñez y la adolescencia deben ser tratadas como sujetos plenos de protección y derechos.

El debate trascendió la capital para mostrar cómo en cada rincón de Cuba las mujeres construyen soluciones creativas. Desde Mayabeque, la artesana Yohani compartió cómo a través de la sericicultura y las manualidades fomenta el amor por las tradiciones y la ocupación sana del tiempo libre. 

Mailié, desde Villa Clara, lidera un proyecto de confecciones textiles que rescata técnicas ancestrales con adolescentes y, al mismo tiempo, brinda oportunidades de empleo a mujeres en situaciones de salud complejas y sobrevivientes de violencia de género.

En el ámbito de la orientación, Elaine, de la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia en Villa Clara, presentó el proyecto Adolescentes con Swing, una iniciativa dedicada al desarrollo positivo de la juventud y a la formación de promotores estudiantiles. 

Por su parte, Taíris, desde Sancti Spíritus, abordó la prevención del embarazo adolescente y explicó cómo mediante ferias de empleo y brigadas agrícolas han logrado vincular a jóvenes al estudio y al trabajo.

Trinidad mostró la fuerza de sus proyectos comunitarios en Manaca Iznaga, donde 16 jóvenes se forman en albañilería y modicostura; mientras que Guantánamo presentó una experiencia inspiradora desde el Parque Nacional Alejandro de Humboldt, donde la educación ambiental ha permitido incorporar a niñas y jóvenes de zonas rurales a la apicultura, la pesca sostenible y las artes, alejándolas de situaciones de riesgo.

El cierre del debate fue un llamado enérgico a la acción. Teresa Amarelle Boué, miembro del Buró Político y secretaria general de la FMC, insistió en que las experiencias positivas deben convertirse en la regla de la organización. 

"Hay que rescatar y apoyar la labor de las trabajadoras sociales voluntarias y las brigadistas sanitarias", enfatizó, subrayando que las nuevas estructuras del país integrarán el trabajo social de manera transversal en los consejos de administración.

Asimismo, hizo énfasis en que la ayuda estatal debe ir acompañada de la voluntad y el esfuerzo de las familias para superar las situaciones de vulnerabilidad, evitando el asistencialismo. 

El ejemplo personal, la unidad de todos los factores en el barrio y el amor por la Revolución son la brújula para garantizar que ninguna niña, niño o joven cubano quede desamparado y que la sociedad siga avanzando en materia de justicia social e inclusión.

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