miércoles, 12 de agosto de 2026

Solidaridad que desafía al imperio: voces del mundo abrazan a Cuba en La Habana




Por Aime Sosa Pompa, Isel Quintana Freyre y Marilys Zayas Shuman.

Foto: Enrique González, Cubadebate.

La vocación solidaria de Cuba, como valor fundacional de la nación, se reafirmó este miércoles durante el Foro de Solidaridad “Fidel por Siempre” celebrado en el Palacio de las Convenciones. Amigas y amigos de la isla llegados de diversas latitudes, convirtieron el encuentro en un abrazo colectivo, y también en una trinchera de compromisos concretos contra el bloqueo y por la dignidad de los pueblos.

Como parte del I Coloquio Internacional “Fidel: legado y futuro”, llegó Soan Tanis, una voz vibrante y feminista desde Puerto Rico, nación caribeña ocupada por el mismo imperio que durante más de seis décadas ha intentado rendir al pueblo cubano.

La representante de la Colectiva Feminista en Construcción, integrante de la Brigada Juan Rius Rivera y del Comité de Solidaridad con Cuba, no se anduvo con eufemismos: «El bloqueo contra Cuba es una guerra», afirmó. Una guerra económica, financiera, psicológica y política que se libra contra los cuerpos y la vida cotidiana.

Con la sensibilidad que caracteriza a quienes conocen de cerca la resistencia, denunció que ninguna crisis golpea a todas las personas por igual. 

«Cuando escasean los alimentos, cuando falla el transporte, cuando falta la electricidad o las medicinas, son las mujeres quienes cargan con más trabajo doméstico, más tareas de cuidado y más responsabilidad por la supervivencia cotidiana. 

Son las mujeres negras, las trabajadoras, las personas en situación de discapacidad, las personas mayores, las niñeces y las comunidades empobrecidas quienes reciben los golpes más duros», expresó ante un auditorio que la escuchó con emoción y respeto.

Su intervención fue también un homenaje al legado de Fidel, a quien no se debe colocar en un pedestal, sino honrar con la acción diaria. «Todo lo que entendió necesario, lo hizo posible. 

Ante la tiranía, hizo la guerrilla. Ante el capital, hizo socialismo. Hizo partido, hizo gobierno, hizo reformas, hizo revolución e internacionalismo. Nos dejó legado, brújula mística que apunta al lugar contrario de este sistema de muerte», recalcó.

La joven puertorriqueña compartió una frase que resume el espíritu del foro: «Ustedes cuentan con nuestra solidaridad, como nosotras hemos contado con la suya, pero cuentan sobre todo con nuestra lucha y con nuestra militancia incondicional». Y cerró con un llamado a la acción transformadora: «Nuestro horizonte no está en el norte, camaradas, está en la gente, en el pueblo, en el quehacer cotidiano y, sobre todo, en el cómo se hace revolución posible».

Desde México, la solidaridad llegó con memoria histórica y urgencia humanitaria. Magdalena Rosales, coordinadora del Grupo de Hermandad México-Cuba, recordó los vínculos profundos entre ambos pueblos, desde el prócer cubano Pedro Antonio Santacilia, asesor de Benito Juárez, hasta Alfonso Guillén Celaya, quien viajó con Fidel en el Granma. Rememoró también la lucha por la liberación de los Cinco Héroes cubanos, varios de ellos presentes en la sala, como prueba viva de que la solidaridad internacional puede torcer el brazo de la injusticia.

La voz mexicana fue directa al señalar las prioridades: «Necesitamos que Cuba tenga petróleo. Necesitamos que todos los pueblos del mundo exijamos que llegue el petróleo a Cuba.

No se puede olvidar como causa fundamental». Habló también de los medicamentos que salvan vidas y son negados por el cerco, de la leche en polvo para la infancia, de la alimentación que falta. Recordó que la Isla ha enviado personal médico y educadores a los campamentos saharauis, a los rincones más olvidados del planeta, y que hoy es el momento de devolver tanta generosidad.

«El corazón del mundo está con Cuba», afirmó Magdalena con la voz entrecortada por la emoción. «Sabemos perfectamente que Fidel es un cubano universal, que nació hace 100 años, pero que vivirá eternamente para bien de toda la humanidad».

El Foro de Solidaridad “Fidel por Siempre” fue mucho más que un acto político: fue la confirmación de que la Revolución Cubana no está sola. 

Las palabras de las delegadas y los delegados internacionales, cargadas de afecto y de compromiso militante, reafirmaron que la lucha contra el bloqueo es también la lucha por un mundo donde la soberanía, la justicia social y la vida digna no sean privilegios, sino derechos de todos los pueblos.

En cada intervención resonó una certeza compartida: Fidel no es un recuerdo, es un camino. Y mientras existan voces como las que este miércoles llenaron La Habana, la solidaridad seguirá siendo esa fuerza que cruza mares, derriba muros y vence.

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