Por Marilys Zayas Shuman
Fotos: Vladimir Molina
El Séptimo Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) propuso un llamado a la unidad y a la resistencia, en un contexto marcado por efemérides históricas y por la compleja situación internacional.
El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, presentó un informe amplio sobre el escenario internacional. Denunció que Estados Unidos ha quebrantado el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas, imponiendo su voluntad mediante coerción, guerras injustificadas y medidas unilaterales.
El canciller calificó de “superficial, mendaz e inconsistente” el informe del Departamento de Estado sobre Cuba, que intenta criminalizar la solidaridad con la isla y presentarla como una amenaza. “Lo que se castiga es el ejemplo de resistencia, dignidad y justicia social de nuestro pueblo”, enfatizó.
Advirtió que el bloqueo energético, vigente desde enero, busca estrangular las posibilidades de interacción comercial de Cuba y desconectarla de la economía internacional. “Mienten descaradamente cuando dicen que no hay bloqueo, cuando el pueblo cubano sufre cada día la escasez de alimentos, medicinas, electricidad y agua”, señaló.
Recordó las palabras del ex presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, quien calificó la resistencia cubana como “una hazaña” y afirmó que la isla merece el “premio de la dignidad” y ser considerada “Patrimonio de la Humanidad”.
El informe del Departamento de Estado sobre Cuba presenta a la isla como una amenaza para Estados Unidos. Subrayó que el documento busca criminalizar las expresiones de solidaridad y condenar su apoyo a causas justas como la lucha contra el racismo, el apartheid y la opresión. “Lo que se castiga es el ejemplo de resistencia, dignidad y justicia social de nuestro pueblo”, enfatizó.
Tras el informe, la vicepresidenta de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, Ana Mari Machado, presentó un proyecto de declaración que fue debatido y enriquecido por los parlamentarios.
El texto expresa la más enérgica condena a la agresión genocida del gobierno de Estados Unidos contra Cuba, la reafirmación del derecho inalienable a la libre determinación, la salvaguarda de la independencia y la decisión de construir el socialismo como pilares invencibles de la nación y la denuncia de las amenazas de agresión militar, calificadas como crimen internacional, que de materializarse encontrarán la resistencia inclaudicable del pueblo cubano.
La declaración expone las consecuencias del bloqueo económico y energético, que afectan la vida cotidiana de millones de ciudadanos/as: falta de medicamentos, alimentos, electricidad, agua y transporte y reconoce las manifestaciones de solidaridad internacional, provenientes de gobiernos, parlamentos, organizaciones sociales, religiosas y ciudadanos de todo el mundo, incluyendo cubanos residentes en el exterior y en Estados Unidos.
Concluye reafirmando que “Cuba no es una amenaza para ningún país; somos un pueblo noble que salva vidas donde otros destruyen, que envía médicos y maestros donde otros mandan bombas”.
El debate parlamentario se enriqueció con diversas voces que denunciaron que “no existen palabras en el diccionario para nombrar el odio contra Cuba”, y describió cómo el bloqueo se traduce en sufrimiento cotidiano: madres que pierden hijos por falta de insumos médicos, familias que soportan apagones y escasez de agua, trabajadores que enfrentan la paralización de fábricas y transportes. “El pueblo cubano no merece este odio y por eso levantamos la voz para exigir solidaridad y justicia”.
El diputado Osnay Miguel Colina Rodríguez, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba, expresó el respaldo de la clase obrera a la declaración y al liderazgo revolucionario.
“Los trabajadores somos protagonistas activos, críticos y decisores en las transformaciones económicas y sociales que aprobamos en la Asamblea Nacional; estas medidas son para más socialismo”. Subrayó que la clase trabajadora está comprometida con la producción, los servicios y la construcción socialista, y denunció como “cínica y perversa” la acusación contra el gobierno cubano.
Por su parte, Leidys María Labrador Herrera, diputada por el municipio de Puerto Padre, relató cómo en los hospitales se han tenido que usar baterías de computadoras para mantener encendidos los respiradores artificiales de niños durante los apagones. “¿Qué ser humano puede escuchar esto y no sentir que se le aprieta el alma?”, preguntó.
Denunció que el bloqueo convierte en heridas abiertas la vida cotidiana de cubanas y cubanos: madres que cocinan de madrugada para aprovechar horas de electricidad, científicos que trabajan en vacunas y luego enfrentan apagones y falta de transporte, familias que deben recurrir al carbón para alimentar a sus hijos.
“Hemos dicho muchas veces la palabra genocidio y la seguiremos diciendo tantas veces como sea necesario, porque no existe otra manera de definir lo que está pasando hoy con el pueblo cubano”, afirmó.
También alertó sobre la guerra mediática y digital que busca dividir a los cubanos/as entre sí y desacreditar a sus líderes. Concluyó citando a Martí: “Los cubanos no vamos a aceptar el yugo y si lo aceptamos será únicamente para ponernos sobre él de pie y lucir orgullosos en nuestra frente la estrella que ilumina y mata”.
Tras el debate, la declaración presentada por Ana María Mari Machado fue aprobada por unanimidad en la Asamblea Nacional del Poder Popular.




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