viernes, 24 de julio de 2026

Evalúa Secretariado Provincial de la FMC en La Habana trabajo comunitario de las mujeres en la capital



Por Marilys Zayas Shuman

El Secretariado Provincial de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en La Habana sesionó para evaluar la Emulación 23 de Agosto, un ejercicio que, más que medir resultados, permite observar el pulso real del trabajo comunitario de las mujeres en la capital. 

Este órgano de dirección, que es responsable de articular las políticas en los municipios y de acompañar el funcionamiento de las estructuras de base, asumió el encuentro como un espacio de análisis crítico sobre la capacidad de la FMC para sostener su labor en un contexto social y económico particularmente desafiante.

La Habana, al igual que el resto del país vive hoy tensiones que atraviesan la vida doméstica, la organización comunitaria y la gestión institucional: precariedades materiales, sobrecarga de cuidados, migración interna y externa y un desgaste evidente en los mecanismos tradicionales de participación. 

En ese escenario, el trabajo de la FMC adquiere una relevancia renovada por su potencial para acompañar a las mujeres y las familias en la búsqueda de soluciones concretas y en relación con esto los resultados de este año muestran un panorama heterogéneo. 

El municipio del Cotorro fue declarado Destacado y asumirá la sede de las actividades centrales por el aniversario de la organización. Sus indicadores evidencian un trabajo sostenido, aunque también dejan ver la necesidad de ampliar la participación y fortalecer la renovación generacional. 

Por su parte en Habana Vieja, San Miguel del Padrón y Arroyo Naranjo, municipios reconocidos por su desempeño, se observan esfuerzos importantes en la articulación comunitaria y la prevención en salud, pero persisten retos vinculados a la movilización de las federadas y a la atención a los sectores más vulnerables.

La FMC tiene una historia de liderazgo en la defensa de derechos, en la promoción de la igualdad y en la articulación de redes de apoyo familiar y comunitario. Pero en estos tiempos, marcados por la incertidumbre y la sobrecarga emocional y material, su papel debe ser más acompañante, articulador, más cercano.

Según declaraciones de Yaniova Corría Vega, Secretaria General de la FMC en la Provincia, “muchos son los espacios donde participan hoy las federadas de la capital dígase en la producción de alimentos reactivando los organopónicos dispersos en nuestra geografía, en la limpieza, embellecimiento, saneamiento de las comunidades como parte de la prevención de salud y la garantía de la calidad de vida de las familias, el acceso a las diversas fuentes de empleo que se generan en la capital desde escenarios de nuevas fuentes de gestión”.

Agregó Corría Vega que se trabaja, además, en “la capacitación de las brigadistas sanitarias para tiempo de guerra con el protagonismo de la Cruz Roja desde la preparación en primeros auxilios, el completamiento de las estructuras de base de la organización, la selección y capacitación de las representantes en las zonas de defensa que tienen entre sus misiones mantener orientadas a las familias y contribuir con la incorporación de las mujeres a las diferentes estructuras y formaciones de la defensa en la comunidad. 

La organización se propone, además, “ser parte de la producción de alimentos desde los hogares declarando patios, jardines, azoteas parcelas como áreas productivas de la familia y desde las que también se contribuye en la atención a personas en situación de vulnerabilidad en la medida que sea posible".

Se mantiene la orientación permanente para proteger la salud, sobre todo en niños, niñas y personas adultas mayores a partir de la situación epidemiológica que presenta el país y la circulación de virus en la capital que pueden poner en riesgo la vida. 

Agregó que este verano con todos estará marcado por la realización de los proyectos, "Llega y planta " de la FMC y otros que irán teniendo lugar hasta finales del mes de agosto fundamentalmente en comunidades de tránsito y barrios en transformación donde se unifican voluntades esfuerzos y recursos de la localidad para la recreación, educación y el esparcimiento con opciones para todas las familias.

De igual forma: “se trabaja, en la ampliación y extensión de programas de adiestramiento y otros espacios de las COMF pero llegando hasta el Consejo Popular para acercar sus beneficios a las personas interesadas”.

Y concluye: “nos queda mucho por andar para un día llegar”, una frase que sintetiza la necesidad de avanzar con mirada crítica, sin complacencias, hacia una organización capaz de sostener a las mujeres y las familias en medio de un país que cambia y exige nuevas formas de participación y liderazgo.

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