Por: Marilys Suárez Moreno
La calificaron como ¨la flor más autóctona de la Revolución¨, porque en el corazón de todos los que la conocieron ella sería siempre la fibra más íntima y querida de la Revolución Cubana.
La entrega de Celia Esther Sánchez Manduley a la lucha revolucionaria fue completa y absoluta, pues estuvo entre las primeras en la línea de combate, desde el desembarco en Las Coloradas hasta su muerte, el 11 de enero de 1980. Dirigía ella el movimiento revolucionario en Pilón y por su responsabilidad y sentido organizativo fue pieza clave en el apoyo al desembarco de Fidel y los demás expedicionarios del Granma.
Se había sumado a la lucha desde el mismo cuartelazo el 10 de marzo de 1952 y aun antes de entrar en contacto con Fidel era una de los cuadros más destacados de la clandestinidad en la región, donde posteriormente a los sucesos del Moncada, contribuiría activamente a la distribución en Manzanillo de los primeros ejemplares de La Historia me Absolverá que Fidel había sacado clandestinamente de la cárcel y que le reveló el alcance programático del movimiento gestado en el Moncada por la Generación del Centenario.



