viernes, 6 de noviembre de 2026

Milay Sierra, empresaria rural: Las mujeres no tenemos límites




Por Gabriela Milena Padrón Morejón, Mayra Fátima Amador Cambas y Aime Sosa Pompa

La hospitalidad y constancia de Sara Carcache, conocida como La Patrona de Caimito, en la provincia de Artemisa, hizo posible el primer Encuentro de Saberes del Proyecto de Desarrollo Local (PDL) Alevines Carcache. Allí, entre campesinas y estudiantes universitarios, estaba Milay Sierra Castillo, una artesana devenida productora, transformadora y empresaria rural. 

Conversar con ella fue volver a encontrarse con rostros soleados llenos de lágrimas por la satisfacción de haber comenzado lo que se soñó con creces.

RM: Para situar a nuestras lectoras, ¿quién es Milay Sierra Castillo?

Milay: Actualmente soy artesana, trabajo en el bazar de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en el municipio Caimito, tengo una tienda donde están todas las cosas del proyecto. Es un proyecto de artesanía con unas siete artesanas del mismo municipio, vinculado a la Casa de Cultura.

RM: ¿Qué le ha parecido el primer Encuentro de Saberes del Proyecto de Desarrollo Local  Alevines Carcache ?

Milay: Bueno, espectacular. A mí me ha encantado. Primero porque Sara es una campesina igual que yo. Somos de raíces campesinas. 

RM: Estás llorando, te emocionas cuando se habla de esto, ¿verdad? ¿Te sientes también en este proyecto de Sara?

Milay: Yo me siento como si fuera mi casa, ¿entiendes? Esto fue un proyecto que yo trabajé hace años en el Consejo de Administración. Como dijo Sara, casualmente un día nos encontramos porque yo empecé a trabajar fuera del municipio. Cuando regreso, pensando que ya estaba funcionando, no había fluido como yo pensé. Entonces, a partir de ahí, empezamos a destrabar cosas.

RM: ¿Cómo fue ese proceso de destrabar lo que estaba atascado?

Milay: Primero, lograr que lo presentaran en el Consejo de la Administración para que se lo aprobaran. Ahí le hicieron una serie de acotamientos: tenía que mejorar en el papeleo, en la parte del proyecto escrito como tal. Como yo conozco a Rolando Pimentel Otaño, presidente de la ANEC provincial de Artemisa, porque su esposa también es artesana y forma parte de las de nosotras, lo involucré. 

A partir de ahí empezó a fluir todo. Yo formo parte de esto: el cartel lo hice yo, y todo eso también forma parte de la preparación, de la ayuda.

RM: ¿Qué aportas al proyecto desde tu experiencia?

Milay: Pienso que es un proyecto muy bonito. Viene de la mujer cubana de campo, la campesina, que ha pasado muchos trabajos en su vida, es importante que este proyecto salga en representación del municipio, pero también destacar el nombre de Sara como persona, como mujer. Porque  podemos. Las mujeres podemos.

RM: ¿Qué sigue ahora? ¿Cómo te vinculas a lo que viene?

Milay: Aquí estoy y estaré. Ahora vamos a seguir, iré aportando en todo lo que pueda. Cuenten conmigo y con todo lo que pueda vincular. Ya tenemos la vía para entrar con el proyecto en la Zona de Desarrollo del Mariel. Yo trabajé muchos años allí y eso me da visión, que es importante porque se abren muchos caminos.

RM: ¿Qué posibilidades ves aquí, en la finca, en el entorno?

Milay: Hoy yo le decía a Sara que aquí se puede hacer de todo. Es un proyecto muy amplio, que tiene muchas etapas y pueden hacer todo lo que quieran. Inclusive, ella me decía de artesanía, se puede vincular con las materias primas que hay aquí y hacer artesanía. Es otra de las cosas que vamos a incluir.

RM: ¿Estar acompañada de mujeres cambia algo?

Milay: Es mucho mejor. Porque pienso que las mujeres somos más fuertes, más persistentes. Nosotras decimos sí, hasta llegar hasta lo que queremos. Además te sientes respaldada: es tu mismo género, tu mismo sexo, y eso se siente.

RM: Este proceso ha sido difícil, pero el acompañamiento entre mujeres ha sido vital.  

Milay: Yo siempre he estado en proyectos donde hay mujeres. Incluso en el 2013, cuando Caimito empezó con la Casa de Cultura y el movimiento de las Casas de Cultura, tratamos y logramos reunir a todas las artesanas. Teníamos un grupo que se llamaba Artesano Caimito, Casa de Cultura Caimito. Fuimos a muchos lugares. O sea, que aquello de ayudar a las mujeres para mí es fundamental.

RM: ¿Por qué lo considera fundamental?

Milay: Porque los hombres tienen su espacio. Pero nosotras también tenemos que ir sobreponiéndonos a las cosas que hacemos en la casa, a todo lo que se nos impone.

RM: ¿Qué le diría a las mujeres que todavía no se involucran en las soluciones de los problemas?

Milay: Creo que es importante que las mujeres, al menos en los momentos que estamos viviendo ahora, se vayan involucrando más en las soluciones. Porque quizás los hombres tienen otra visión, pero las mujeres tenemos una diferente. El criar al hijo, el mantener una casa: eso te va abriendo la visión de las cosas. A mí me encanta. Y si es con juventud también: me encanta trabajar con la juventud. En todo lo que yo pueda ayudar, Caimito me tiene ahí. Ahí estoy.

RM: Hay una palabra también para eso en el diccionario feminista, que es sororidad. Un mensaje entonces para todas las mujeres, sobre todo las rurales.

Milay: Que no se limiten. Las mujeres no tenemos límites. Mucho horizonte: que hagamos todo lo que queramos, llegar hasta donde queramos, sin límites, sin límites, sin límites.  

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