domingo, 25 de octubre de 2026

Lula gana en una remontada histórica: lo que está en juego para el pueblo brasileño y sus mujeres





Por Marilys Zayas Shuman

La elección de este domingo en Brasil no fue una contienda cualquiera. Luiz Inácio Lula da Silva se impuso en la segunda vuelta con un 51,75% de los votos válidos frente al 48,26% de Flávio Bolsonaro, según los resultados oficiales con más del 98% escrutado.

Se trata de un hecho inédito en la democracia brasileña: nunca antes un candidato que había quedado en segundo lugar en la primera vuelta había logrado revertir el resultado en el balotaje.

Más allá de la cifra, el triunfo de Lula representa la continuidad de un proyecto de gobierno que ha puesto el foco en la protección social, la reducción de desigualdades y, de manera muy concreta, en las mujeres brasileñas. A continuación, las ventajas que este resultado trae para el pueblo y, en especial, para ellas.

Un gobierno que vuelve a priorizar a quienes más lo necesitan

Lula no llega al poder con promesas vacías. Durante su gestión, las políticas de inclusión han tenido un impacto medible. Las mujeres son 70% de los beneficiarios del Prouni, 70% de los contratos del Fies y 55% de las matrículas del Pronera, programas de acceso a la educación superior y técnica. 

En Bolsa Família, las mujeres encabezan 84% de las 19 millones de familias beneficiadas; en el Gás do Povo, representan 95% de las 14 millones de personas atendidas; y en el Minha Casa, Minha Vida, 85% de las llaves se entregan a mujeres. 

Estos números no son casualidad: son el resultado de un diseño de políticas públicas que reconoce que, cuando se fortalece a la mujer, se fortalece a la familia y a la comunidad entera.

Protección real frente a la violencia de género

Uno de los avances más significativos del gobierno de Lula ha sido el Pacto Nacional Brasil contra el Feminicidio, lanzado en febrero de 2026 con la articulación de los tres poderes del Estado. 

En apenas seis meses, el pacto ha dado resultados concretos: más de 35 mil agresores detenidos, la aprobación de 11 leyes, cuatro decretos y cinco iniciativas orientadas a ampliar la red de protección.

El uso de torbilleras electrónicas para agresores es quizá la medida más visible. Cuando el agresor se aproxima a la víctima, la policía es alertada y puede llegar antes de que ocurra una tragedia. 

El tiempo de análisis de las medidas protectoras se redujo de 16 días a aproximadamente 3 días, y el 90% se concede en un máximo de dos días. 

Las denuncias en el Ligue 180 pasaron de 9 mil a 493 mil, lo que refleja una mayor confianza de las mujeres en los mecanismos de protección del Estado.

Además, se han ampliado las Casas da Mulher Brasileira (con 12 unidades en funcionamiento y más en construcción), se ha regulado la protección en el ambiente digital —incluyendo la responsabilización de plataformas por contenidos íntimos no autorizados— y se ha tipificado el homicidio vicario (asesinato de familiares para causar sufrimiento a la mujer) como crimen hediondo.

Autonomía económica y salud integral

La Ley de Igualdad Salarial ha sido defendida activamente por Lula, quien ha reiterado que una mujer que desempeña la misma función que un hombre debe recibir el mismo salario. 

Pero la autonomía económica va más allá del salario: el gobierno ha impulsado una política nacional de cuidados, reconociendo y redistribuyendo el trabajo doméstico y de cuidado que históricamente ha recaído sobre las mujeres, ampliando su acceso a servicios para niños, personas mayores y personas con discapacidad.

En salud, los avances también son tangibles. El Programa Dignidade Menstrual ya ha atendido a 2,1 millones de personas, con la distribución de más de 240 millones de unidades de productos de higiene menstrual. 

Se ha incorporado al SUS el DIU liberador de levonogestrel para mujeres con endometriosis, y se proyecta la distribución de 1,8 millones de implantes anticonceptivos hasta 2026.

La Rede Alyne fortalece el prenatal y la prevención de la mortalidad materna, y se han realizado más de 8 millones de mamografías en el actual mandato.

Un país que elige no retroceder

El resultado de este domingo también tiene un significado político que trasciende las fronteras de Brasil. 

En un contexto latinoamericano marcado por el avance de gobiernos conservadores, Brasil se mantiene como un dique progresista en la región más grande de América Latina. 

Para el pueblo brasileño, y especialmente para las mujeres que han visto ampliados sus derechos y mecanismos de protección, la continuidad de Lula significa la posibilidad de seguir construyendo sobre lo avanzado, en lugar de defenderlo de un retroceso.

No es un camino fácil. Lula gobernará con un Congreso ampliamente opositor y un país prácticamente dividido por la mitad.

Pero los números de su gestión en materia de género y protección social hablan por sí solos. Como él mismo ha dicho: "Nunca se hizo tanto por la protección de la mujer como en estos cuatro años". Y para millones de brasileñas, esa diferencia se traduce en vidas salvadas, salarios más justos y la posibilidad real de elegir su propio camino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario