Texto y fotos: Yamylé Fernández Rodríguez
En un contexto en el que Cuba exhibe uno de los índices de envejecimiento poblacional más altos de América Latina, fenómenos como la baja natalidad y el incremento de la migración han modificado profundamente las dinámicas familiares y generado nuevos retos sociales especialmente para las mujeres y, de forma particular, para las adultas mayores.
Son ellas quienes durante décadas han sido pilares de las familias, protagonizado el cuidado de los hijos y sus padres envejecidos y, muchas veces, se encargan también de la crianza de nietos y bisnietos en el período de la tercera edad cuando deberían dedicarse al descanso y al bienestar personal.
Se trata de un asunto complejo que merece un análisis integral por la multiplicidad de factores que intervienen y al respecto brinda sus consideraciones la doctora Doris Navarro Pires, especialista de primer grado en Geriatría y Gerontología, máster en Longevidad Satisfactoria, profesora asistente y jefa del Servicio y del Grupo Provincial de Geriatría en Camagüey, radicado en el Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Docente Amalia Simoni.
¿Cuáles son los desafíos más complejos que enfrentan hoy las mujeres al llegar a la vejez en Cuba?
En mi opinión los primeros desafíos están dados por la propia sociedad. Nosotras, las mujeres ya en esa etapa de adulto mayor, fundamentalmente somos cuidadoras de nuestros propios padres, pero, además, somos cuidadoras de los nietos y de los bisnietos, incluso. Entonces hay una gran carga socio-familiar, con un apoyo económico disminuido, y eso hace que psicológicamente la mujer en esta etapa de la vida sufra de algunas necesidades vitales para vivir o sobrevivir con la calidad de vida que corresponde.
Nuestro sistema social está muy bien estructurado, pero se han ido perdiendo algunos valores como el respeto, la admiración y la ayuda. Hay mucha indisciplina social y con respecto al adulto mayor y a las mujeres en sí a veces hay mucha falta de educación, falta de pertenencia por parte de la sociedad para apoyarlas y ayudarlas.
Creo que más allá del Programa del Adulto Mayor que está vigente en Cuba, la sociedad da muy poca viabilidad a los adultos mayores -vamos a llamarle así- y ese es uno de los factores fundamentales.
¿Cómo influyen la menopausia y los cambios hormonales en la salud de las mujeres durante la vejez?
Hay adultas mayores que comienzan la premenopausia en edades tempranas, en la década de los 40, de los 50 años de edad, y esto influye psicológicamente porque hay trastornos orgánicos evidentes y trastornos propiamente psicológicos en los que impera mucho la ansiedad y la depresión y si la mujer como tal no está preparada para asumir este cambio de la vida -que es un cambio muy duro, muy difícil, porque aquí se involucra todo desde el punto de vista biopsicosocial- entonces la menopausia la marca porque ya esta mujer puede traer una enfermedad crónica no transmisible como la hipertensión, la diabetes, el hipo o el hipertiroidismo, que son muy frecuentes en el momento que estamos viviendo, y esto va a aumentar los episodios de descompensación propiamente porque el organismo como tal desencadena una serie de situaciones que llevan a que la mujer menopáusica sienta muchos temores, ansiedad, depresión, y que socialmente no encaja.
Si es una mujer que está con un matrimonio estable, con una pareja estable, es muy importante el rol del hombre con esta señora porque él debe entenderla, apoyarla y acompañarla. Esta es una época de acompañamiento del familiar cercano y de la pareja que tenga la mujer porque estos trastornos hormonales realmente repercuten en el organismo femenino y en la esfera psicológica las afecta mucho.
Se producen muchos cambios, hay una labilidad afectiva (fluctuación extrema en el estado de ánimo), aumentan las sudoraciones, las palpitaciones, se genera taquicardia, sensación de susto, de dolor, angustia …
Es una etapa muy difícil, muy dura, y reitero que del acompañamiento familiar, ya sea de los convivientes y de la pareja que tenga esa mujer afectada por la menopausia, va a depender su calidad de vida.
¿Cuáles son las enfermedades o problemas de salud que afectan con mayor frecuencia a las mujeres mayores?
Entre las enfermedades o problemas de salud que afectan con mayor frecuencia a las mujeres mayores están, en mi criterio y según los estudios realizados, los problemas osteomiosarticulares, es decir las afecciones de osteoartrosis generalizada, osteoartritis deformante y esto lleva a la mujer a una limitación de esfuerzo a lo que se añade si trae una base de hipertensión o una diabetes que se va complicando por diferentes razones como los años de evolución, el déficit de tratamiento, la alimentación inadecuada y un sistema sociofamiliar donde no haya un equilibrio biológico y psicológico.
Pueden aparecer también enfermedades cerebrovasculares y cardiovasculares por el estrés mantenido y sostenido, por lo que es fundamental el apoyo familiar a estas mujeres en esta etapa de la vida.
Hay mujeres que son sanas y no padecen de ninguna enfermedad, pero cuando llega esta etapa de la menopausia o climaterio aparecen enfermedades como hipertensión, diabetes y si tienen una base genética de diabetes entonces eso se exacerba.
También está el hipotiroidismo y vale aclarar que en este momento a nivel nacional, provincial y mundialmente las tiroides son un pilar para las enfermedades endocrino-metabólicas porque hay mucho estrés.
¿Qué impacto pueden tener la soledad, la viudez o la pérdida de roles familiares en la salud emocional de las adultas mayores?
Cuando la mujer se jubila, que pierde el rol social y profesional por razones propias de la vida, por haber cumplido 60 años de edad y a veces por limitaciones de enfermedad o por problemas familiares, queda en muchos casos para el cuidado de la casa, va perdiendo la valía y el reconocimiento social que anteriormente tenía y es como una “muerte social”, según le llamamos algunos especialistas.
Es importante que la jubilación no sea eso, sino que sea para descansar, para sentirse útil, para apoyar y ayudar a la familia, pero no para ser el eje central de la familia.
Para esta etapa de la vida existe la Cátedra del Adulto Mayor con muy buenos resultados, a la que van adultos mayores de diferente profesiones y ahí se desarrollan temas importantísimos para ver y aprender cómo vivir mejor, cómo tener una mejor calidad de vida en período de la vida, que es tan bonito, lo que pasa es que estamos viviendo momentos muy difíciles actualmente.
En cuanto al impacto que puede tener la soledad, la viudez o la pérdida de roles familiares en la salud emocional de las adultas mayores, en estos casos esas personas se ven aisladas, muy vulnerables ante cualquier situación, no tienen la defensa que puede tener una mujer acompañada.
La viudez es una situación que limita y entristece profundamente. Generalmente, en esta etapa de la vida, la mujer ha convivido durante muchos años con su pareja y cuando ocurre la pérdida del cónyuge y, además, los hijos han emigrado, se produce una situación de gran vulnerabilidad emocional y social. Esa combinación de soledad, duelo y disminución del apoyo familiar constituye hoy uno de los principales desafíos para la calidad de vida del adulto mayor en Cuba.
La soledad, la pérdida de roles familiares y, por supuesto, una afectación desde el punto de vista emocional conduce a cuadros ansiosos-depresivos y a trastornos importantes del sueño, uno de los trastornos importantes en los adultos mayores.
Enfatizó en que la soledad es terrible, provoca un aislamiento social, y en el caso de las familias que actualmente están fraccionadas en nuestro país debido al aumento de la migración, fundamentalmente de jóvenes y adultos maduros, esta persona mayor que se queda sola se siente desamparada y como que el mundo se le cae encima.
¿Qué recomendaciones ofrecería para que las mujeres lleguen a la vejez con una mejor calidad de vida y mayor autonomía?
En cuanto a las recomendaciones para que las mujeres lleguen a la vejez con una mejor calidad de vida y una mejor autonomía hay que tener en cuenta que en Cuba todo está creado, todo está hecho, pero está en dependencia de dónde se desarrollen las personas porque no ocurre igual en una zona urbana que en una rural.
La calidad de vida es muy importante y los conocimientos y las herramientas que tenga esa persona ya envejecida para darle resolutividad a los problemas que enfrenta en la cotidianidad son muy importantes. Teniendo una buena calidad de vida se tiene una mejor autonomía.

No hay comentarios:
Publicar un comentario