Por Lisandra Chaveco
Hay enfermedades que afectan un órgano. Y hay enfermedades que, además, obligan a renegociar la relación con el propio cuerpo.
El cáncer de mama pertenece a ambas categorías. En 2024 se registraron alrededor de 2,4 millones de nuevos casos y 694 000 muertes en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. Pero ninguna cifra explica qué significa mirarse al espejo después de una mastectomía, volver a desnudarse frente a una pareja o preguntarse, en silencio, quién es esa mujer que ahora habita un cuerpo diferente.
Porque la mama no es solamente una parte de la anatomía. En las sociedades latinoamericanas, como demuestran diversas investigaciones, está atravesada por significados de maternidad, lactancia, erotismo, belleza y feminidad. Por eso, cuando el cáncer obliga a extirparla o transformarla, no desaparece únicamente tejido: también pueden ponerse en cuestión representaciones profundamente arraigadas sobre lo que significa ser mujer (Aureliano, 2009).
La antropóloga brasileña Waleska Aureliano ha planteado que la experiencia del cáncer de mama obliga a las mujeres a reconstruir la relación con un cuerpo modificado y a negociar con representaciones sociales que históricamente han asociado las mamas con la feminidad, la sexualidad y la maternidad. La enfermedad, desde esta perspectiva, no ocurre fuera de la cultura: ocurre dentro de ella.
Otra investigación etnográfica realizada en Brasil llegó a una conclusión especialmente reveladora: la experiencia de las mujeres con cáncer de mama se construye en la interacción entre la enfermedad, la familia y los significados culturales de la feminidad.
El diagnóstico biomédico no agota el significado de estar enferma; cada mujer tiene que encontrar una manera de interpretar qué está ocurriendo con su cuerpo y con su vida (Castro et al., 2022).
Y ahí comienza una dimensión que durante demasiado tiempo permaneció en los márgenes de la conversación oncológica: el cuerpo vivido. No el cuerpo que aparece en una historia clínica, sino el cuerpo que se mira, se toca, se viste, se desea, se oculta y se muestra.
Después de una mastectomía, algunas mujeres describen dificultades para exponerse corporalmente, sentimientos de extrañeza y preocupación por la mirada de otras personas. Pero también pueden producir nuevas maneras de significar su cuerpo y su sexualidad (Duarte y Andrade, 2003).
Esta última parte importa. Porque decir que una mastectomía puede afectar la feminidad no significa que una mujer deje de ser femenina, ni que todas vivan la cirugía de la misma manera. Significa reconocer que vivimos en sociedades que han enseñado a las mujeres a mirar sus cuerpos bajo una vigilancia constante.
El problema, entonces, no está solamente en la ausencia de una mama. Está en todo lo que culturalmente hemos colocado sobre ella.
Un estudio brasileño realizado con 36 mujeres encontró que las experiencias sexuales posteriores al cáncer de mama estaban vinculadas con preocupaciones sobre la imagen corporal y con diferentes modelos culturales de feminidad y pareja.
Las autoras y autores identificaron incluso distintos “guiones sexuales”: desde roles tradicionales de género hasta formas más igualitarias y orientadas al placer (Santos et al., 2014).
La pregunta aparece inevitablemente: ¿por qué una enfermedad que amenaza la vida tiene que poner en duda el derecho de una mujer a sentirse deseable?
Quizás porque el cuerpo femenino ha sido convertido durante siglos en un territorio de expectativas: Debe ser bello, joven, fértil, atractivo, maternal. Debe cuidar. Debe sostener emocionalmente a los demás. Incluso enferma, se espera de ella fortaleza.
Un estudio publicado en Revista Estudos Feministas examinó precisamente este último mandato. A partir de entrevistas con 15 mujeres colombianas diagnosticadas antes de los 45 años, sus autoras identificaron patrones de autosacrificio asociados a construcciones sociales de género: mujeres que continuaban priorizando el cuidado de hijos e hijas y familiares, ocultaban sufrimientos y evitaban convertirse en una carga para los demás.
Asimismo, una investigación brasileña de 2026 sobre mujeres lesbianas y bisexuales con cáncer de mama muestra, por ejemplo, que sus itinerarios terapéuticos pueden estar atravesados por discriminación y dificultades específicas de acceso a servicios especializados.
Y es que una atención verdaderamente integral no puede limitarse a eliminar el tumor. Tiene que reconocer la dimensión emocional, sexual, familiar, social y cultural de la enfermedad. Porque la supervivencia es imprescindible, pero no es el único resultado que importa. También importa cómo se vive después de sobrevivir.
La reconstrucción mamaria puede ser una posibilidad valiosa para algunas mujeres; para otras, no. Ninguna opción debería convertirse en obligación. El feminismo aporta aquí una palabra esencial: autonomía.
El cuerpo después del cáncer no tiene que regresar necesariamente al cuerpo de antes. Puede ser otro. Puede tener una cicatriz. Puede tener una prótesis. Puede tener una reconstrucción. Puede no tenerla. Puede necesitar tiempo. Puede cambiar de significado. Lo importante es que la decisión pertenezca a la mujer y no a la mirada social sobre lo que un cuerpo femenino debería ser.
El verdadero desafío después del cáncer de mama no consiste únicamente en reconstruir una mama. Consiste en reconstruir la posibilidad de habitar el cuerpo sin vergüenza, sin mandatos y sin tener que pedir permiso para ser mujer.
Bibliografía:
Laza Vásquez, C. & Gea Sánchez, M. (2022). “Autosacrificio femenino durante el padecimiento del cáncer de mama”. Revista Estudos Feministas, 30(3). Estudio cualitativo con mujeres jóvenes de Huila, Colombia, desde una epistemología feminista crítica.
Aureliano, W. de A. “...e Deus criou a mulher”: reconstruindo o corpo feminino na experiência do câncer de mama. Revista Estudos Feministas. Análisis histórico-social y cultural del cuerpo femenino, mastectomía y feminidad.
Scorsolini-Comin, F., Santos, M. A. & Souza, L. V. (2009). “Vivências e discursos de mulheres mastectomizadas: negociações e desafios do câncer de mama”. Estudos de Psicologia. Investigación cualitativa sobre estigma, cuerpo, género e identidad.
Santos, D. B. et al. (2014). “Breast cancer and sexuality: the impacts of breast cancer treatment on the sex lives of women in Brazil”. Culture, Health & Sexuality. Estudio cualitativo con 36 mujeres de Ribeirão Preto.
Vieira, E. M. et al. “Vivencia de la sexualidad después del cáncer de mama”. Revista Latino-Americana de Enfermagem. Estudio cualitativo basado en la teoría de los guiones sexuales.
Portal de Revistas da USP.“Representações sociais sobre o corpo e satisfação sexual de mulheres mastectomizadas e seus parceiros” (2018). Trends in Psychology. Estudio brasileño sobre representaciones sociales, cuerpo mastectomizado y sexualidad.
Giraldo Mora, C. V. & Arango Rojas, M. E. (2011). “Efectos de las representaciones sociales de las mamas sobre la prevención del cáncer mamario en un grupo de mujeres colombianas”. Feminismo/s.
OMS (2026). Cáncer de mama. Para las cifras epidemiológicas y las desigualdades internacionales de supervivencia.

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