Por Marilys Suárez Moreno
Fue amiga inseparable de Vilma Espín Guillois, santiagueras las dos, estudiaron juntas en la misma Universidad de Oriente. Asela de los Santos Tamayo, Magisterio. Ambas protagonizaron mítines y marchas en los mismos predios universitarios.
Nacida el 10 de septiembre de 1929, Asela era un año mayor que Vilma y como su entrañable amiga, fue también una muy destacada combatiente de la lucha clandestina y guerrillera en su Santiago de Cuba natal.
Este septiembre Asela habría cumplido 97 años. Recordarla en sus natales es honrar la memoria de quien fuera no solo una Heroína del Trabajo de la República de Cuba, sino una de las más destacadas luchadoras revolucionaria cubanas de estos tiempos.
Con una existencia enteramente ligada a la Revolución, Asela era una mujer sencilla y franca, con conciencia de su obrar político y profesional.
Maestra de profesión y vocación, junto a su amiga y compañera inseparable, Vilma Espín se enroló en la lucha clandestina y, por ende, en actividades que marcaron la existencia de ambas, como las acciones del 30 de noviembre de 1956, bajo la dirección de Frank País, y el posterior proceso clandestino que tuvo lugar en esa Ciudad Héroe.
“El levantamiento insurreccional del 30 de noviembre en Santiago de Cuba, fue una verdadera escuela. Allí descollaron compañeros como Vilma, quien por su meritos y excepcionales condiciones deviene posteriormente, dirigente del Movimiento 26 de Julio en plena etapa insurreccional, señalaría posteriormente Asela, que poco después se dedicó a tiempo completo al Movimiento clandestino en esa ciudad.
De los Santos conoció a Vilma en la Universidad y se hicieron amigas y compañeras de lucha de por vida. De origen humilde, quiso ser maestra de profesión desde su temprana infancia. Formada en un ambiente de rectitud y sencillez siempre supo estar consciente de su destino.
Su vocación por el magisterio la llevó a estudiar y ejercer la profesión y en la clandestinidad se ocupó de los primeros auxilios y del avituallamiento de uniformes para los combatientes de la Sierra, trasladó armas bajo sus faldas, tal como lo hicieron muchas otras mujeres y marchó luego a la Comandancia del Segundo Frente Oriental Frank País, donde por ordenes de Raúl Castro se ocupó de La Educación en ese territorio.
La enseñanza fue consustancial a la vida de esta mujer ejemplar, que organizó la dirección de las Escuelas e Institutos Pedagógicos, ayudó a establecer las Escuelas Militares Camilo Cienfuegos y llegó a ser viceministra y ministra de Educación.
Esposa de por vida del fallecido general de división de la reserva José Ramón Fernández, madre y abuela, la vida de esta combatiente que fue Asela de los Santos Tamayo, condensa heroísmo y grandeza. Como bien dijo Martí: Honrar, honra.

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