Por Lauren Rodríguez Gutiérrez .
El feminismo es un término ampliamente conocido, sin embargo no es único, pues está constituido por disímiles corrientes. Una de estas visiones ha emergido con fuerza en las últimas décadas: el feminismo descolonial. Una propuesta crítica que desmonta las estructuras de poder heredadas de la dominación y da voz a las experiencias silenciadas.
Esta rama es la encargada de velar por reconocer los derechos y problemáticas que enfrentan los grupos que han sido ignorados bajo la hegemonía de un sistema capitalista y patriarcal: las mujeres indígenas y racializadas. El texto ¨Feminismo descolonial¨, noticiado por la plataforma virtual de comunicación inclusiva MODII, señala que ¨busca el reconocimiento de la diversidad del sujeto del feminismo, el reconocimiento de un feminismo interseccional que se centre en el sujeto de mujeres y no de mujer homogénea¨.
El objetivo principal consiste en entender que, pese a los problemas que perjudican a las mujeres colectivamente, ¨hay ciertos aspectos que definen el grado de opresión el cual puede variar dependiendo de ciertos factores como el color de piel, el nivel socioeconómico, etnia, entre otros¨, declara Constanza Abigail Pérez Martínez en su escrito ¨Feminismo decolonial¨, publicado por el Centro de Justicia, Democracia e Igualdad.
Del mismo modo, la visión ofrece una serie de postulados, algunos de ellos comunicados en el escrito ¨Tejiendo de otro modo: Feminismo, epistemología y apuestas descoloniales en Abya Yala¨:
¨Reconocer los aportes de feministas negra, de color e indígenas a la teoría feminista, a la lucha antirracista y al programa crítico de la colonialidad; conocer las formas en la que la modernidad, el capitalismo, el patriarcado y el racismo se conectan y actúan como un solo ente opresor; hacer una revisión del concepto de patriarcado a partir de las fuentes antes no contempladas incluso desde antes de la modernidad occidental; y reconocer la presencia de resistencias de mujeres indígenas antes el surgimiento del concepto de feminismo que conocemos hoy en día¨, figuran en el contenido.
Acerca de los aportes de esta posición que, si bien no son suficientes, van encaminados a enfrentar un sistema históricamente patriarcal, racista, capitalista, homofóbico y adultocéntrico, Yuderkys Espinosa señaló que ¨Para responder a los desafíos de un análisis y una política superadores de prácticas y discursos anteriores que terminaron siendo funcionales a los regímenes de poder que queremos combatir, será necesario partir de un análisis y una política feminista situada en el contexto particular de la región, que permita avanzar hacia el reconocimiento de la particularidad del sujeto (…)¨.
¿Cuándo y en qué contexto surge?
Dicha perspectiva nace durante los años 80 en América Latina, de la necesidad de plantar cara a la imposición occidental dentro del movimiento que centra su lucha en las mujeres blancas de clase media o alta.
Citando a Espinosa Miñoso en el ensayo ¨De por qué es necesario un feminismo descolonial: Crítica a la Razón Feminista eurocentrada¨, las fronteras internas de las filas feministas no fueron evidentes hasta el momento en que se socializó en espacios de mujeres afrodescendientes e indígenas se sumaron al movimiento.
¨Experimentar dentro del activismo feminista el eurocentrismo, la violencia simbólica y epistémica, el racismo, la meritocracia y otras formas de manejo y traspaso de los lugares de prestigio y de poder, del uso de la palabra y la representación ha sido para muchas de nosotras la herida que nos marcó e impulsó a la búsqueda de explicaciones que nos permitieran comprender y dar cuenta de lo vivido¨, escribió.
La activista Adriana Guzmán Arroyo explica en el documento ¨Descolonizar la memoria, descolonizar los feminismos¨ que se crea el feminismo para combatir al patriarcado presente en todas las esferas de la sociedad, porque la lucha es política. ¨¨ (…) no todas las mujeres quieren acabar con el patriarcado, y las feministas asumen la responsabilidad de hacerlo, después nos enteramos que no todos los feminismos luchan contra el patriarcado (…) ¨.
¨(…) fuimos construyendo un feminismo que nos sirviera, desde estos nuestros cuerpos, desde estos territorios del Abya Yala ̶ término en idioma guna empleado para referirse a América Latina ̶ , un feminismo útil para nuestras luchas, un feminismo que plantea la comunidad como forma de vida la humanidad como parte de la naturaleza (…)¨, expresó Guzmán Arroyo.

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