martes, 25 de agosto de 2026

Ahorrarnos los sermones



Por Marilys Suárez Moreno

Muchas madres o padres se pasan el día llamando la atención a sus hijos de todo lo que hacen mal o no hacen, pero no toman medidas concretas para cambiar la situación.

Debemos ahorrarnos los sermones que los menores no entienden y que, además, producen poco resultado ya que se acostumbran a ellos y no les causa ningún efecto. Se debe plantear directamente la situación cuando se actúa incorrectamente; resolverla y hacer que este proceder se haga habitual. 

Por ejemplo, cuando el infante se levanta, después que se viste, debemos decirle “ acuérdate de estirar la sabana y arreglar la almohada para que la cama luzca bonita”.

Esta será la explicación mediante la palabra. Junto a esto podemos decirle: “Fíjate que bonita luce mi cama porque yo la tiendo cuando me levanto”, este es el ejemplo y después debemos ponernos a su lado y decirle: “Vamos a arreglar tu cama ahora mismo”.

Importa recordar que, por mucho que lo reprendamos, lo fundamental es el modelo que se le ofrezca, que debe descubrir en el ejemplo cotidiano y el razonamiento oportuno de los mayores, que las necesidades y deseos personales sólo pueden cumplirse si se conjugan con los de los demás.

Lo fundamental es que las exigencias que se hagan al menor descansen en fundamentos correctos de acuerdo con su edad, y que estos se cumplan unánimemente por todos los que lo atiendan. 

En líneas generales, al hacer un planteamiento deben seguirse estos pasos:

Explicar sencilla y claramente las razones por las cuales debe actuar en determinada formas; que el adulto sea ejemplo positivo en el cumplimiento de lo que se le pide al infante.

Hacer que practique lo que se le pida a través de la acción directa. Esto quiere decir que no solo debe apelarse a las palabras para explicar, sino que estas deben ir acompañadas del ejemplo del adulto y a su vez ambas, deben ir seguidas de la acción del pequeño cumpliendo lo planteado.

Si existe una actitud persistente por parte de todos en el cumplimiento de los encargos, estos podrán ser satisfechos a tiempo con agrado y con naturalidad. 

Siempre tendremos la frase halagadora y cariñosa para alentarle cuando cumple correctamente los encargos. Todo eso hace que el niño o niña se sienta estimulado por sus progresos y trate de continuar perfeccionándose.




No hay comentarios:

Publicar un comentario