Por Marilys Suárez Moreno
Gracias a la calidad de sus poemas y escritos se le abrieron las puertas en periódicos y revistas de la época, el nombre de María Villar Buceta afloró en los círculos literarios más renombrados del país.
Su obra fundamental fue concebida entre los años 1915 y 1920 del pasado siglo y se considera que tiene afinidades con los que en ese entonces escribían como el poeta y revolucionario Rubén Martínez Villena y José Zacarías Tallet, ambos de reconocida trayectoria literaria.
Desilusión, uno de sus poemas insignes fue publicado en el Diario de la Marina en 1915, pocos años después María se trasladó con su familia para la Habana, donde se empleó como redactora de un periódico. Etapa en la que Villena, el hombre de la Pupila Insomne quiso conocerla, sellando una entrañable amistad.
Luchadora contra la dictadura de Gerardo Machado, María participó en actividades públicas como periodista y activista revolucionaria y fue integrante del llamado Grupo Minorista, promotor de la vanguardia intelectual cubana de su tiempo, sin dejar de trabajar y colaborar en El Fígaro, Bohemia, Carteles, Orígenes y otros que sumaron su destacada pluma a su plantilla. Fue militante del Partido Comunista y sufrió los desmanes de la dictadura machadista.
Su poemario Unanimismo, publicado en 1927, se considera una especie de autorretrato. Definida por Raúl Roa como “la voz femenina más pura, honda y culta de la generación de los nuevos”, con fecha seis de mayo, publicó un manifiesto público del que ella y la también destacada periodista cubana de aquellos años, Mariblanca Sabas Alomá fueron las dos únicas firmantes.
La labor literaria de María Villar Buceta se completa con una entrega que la recuerda, quizás más que su propia obra literaria, pues ella fue pionera del sistema bibliotecario cubano, con una serie de aplicaciones prácticas en el campo de la bibliografía, además de recordársele como la primera profesora de esa especialidad que tuvo el país. Hoy, la Biblioteca Nacional cuenta con una Cátedra que lleva su nombre.
Culta, batalladora, revolucionaria y adelantada profesora e investigadora bibliográfica, el nombre de María Villar, quien falleció el 29 de junio de 1977, y su legado cultural y pedagógico, honran la cultura cubana.

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