lunes, 26 de enero de 2026

Magalys Ramos Vera: una vida dedicada al Español y la Literatura


Texto y fotos: Roxana Valdés Isasi

La profesora jubilada Magalys Ramos Vera a sus 78 años continúa activa y vinculada a la enseñanza. En su hogar, en el municipio de Unión de Reyes, provincia de Matanzas, recibe afablemente a jóvenes que buscan reforzar sus conocimientos en Gramática, Literatura y Redacción.

Para esta mujer de pelo blanco, ojos vivaces y sonrisa amplia, la enseñanza del Español representa un compromiso con la formación integral de los estudiantes y con su desarrollo académico y personal, porque conocer la lengua materna es imprescindible para lograr una comunicación efectiva.

Recuerda que cuando llegó la Campaña de Alfabetización asistió a un centro de reclutamiento, en la Casa de Estudios se personó con su hermana Aleida, que ejercía el magisterio, pero ella estaba decidida a emprender esa experiencia sola.

En la Finca La Viuda, en Arcos de Canasí, alfabetizó la entonces adolescente de 13 años a dos hermanos. Todas las noches insistía en que sus alumnos asistieran a las clases de lunes a viernes.

Aunque sus padres querían que fuera médico, Magalys vivía enamorada del magisterio, de poder enseñar a los demás, quería formarse como maestra Makarenko. En Minas de Frío se incorporó para hacer las aulas en la montaña, a dormir en hamacas; quería cumplir sus sueños.

Esta vivencia nunca la olvidará, bajando El Turquino cumplió las quince primaveras, y concluyó su primer año de carrera. En Topes de Collantes recibió los primeros cursos de la carrera, después se trasladó a Tarará, allí estudiaban todo el día, incluso hasta en la noche.

El Comandante en Jefe Fidel Castro estuvo en la graduación, con mucho cariño recuerda que por primera vez le tocó la mano y lo observó de cerca, riéndose, contento con los educandos.

En varios centros laboró hasta que regresó a Unión de Reyes, donde desempeñó diversas responsabilidades en el sector de la Educación.

Durante décadas de carrera profesional acompañó a varias generaciones, que reconocen en ella una guía confiable y apasionada. Su mensaje para la juventud que comienzan en la docencia es la importancia del estudio constante y en mantener viva la pasión por enseñar.

Convencida de que el dominio del idioma fortalece el pensamiento y la expresión, a pesar de su jubilación Ramos Vera se mantiene presta a reforzar el aprendizaje de quienes lo necesitan y tocan a su puerta; especialmente estudiantes que optan por el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencia Exactas Carlos Marx y se presentan a las pruebas de ingreso.

La maestra Magalys reafirma que para educar no hay un límite de edad, y mientras pueda compartirá sus saberes.

Con su ejemplo recuerda que el verdadero legado de un maestro se mide en las huellas que deja en el estudiantado, y Magalys todavía no se cansa de andar en el camino de la enseñanza. 

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