jueves, 28 de agosto de 2025

Nancy Avilés López, la vedette de la cultura haitiana en Cuba



Por Yamylé Fernández Rodríguez

Entre atuendos confeccionados por su abuela Eva, exquisitos platos típicos y el eco de tambores vive en el reparto Cándido González, de la ciudad de Camagüey, Nancy Avilés López, la vedette de la cultura haitiana en Cuba.

Su voz, firme y cálida, no solo canta, sino narra una historia de tradiciones y resistencia cultural que comenzó mucho antes de que ella naciera.

No existe un momento importante en la vida de Nancy que no esté ligado a Eva Lubens Iliens, la abuela llegada de Haití siendo aún una niña que siempre conservó sus bailes, el vestuario, los peinados, las recetas de cocina y las costumbres de su tierra natal.

De ella Nancy absorbió cada gesto, cada palabra en creole, cada paso de danza.

A los cinco años ya Nancy formaba parte del grupo Bonito Patuá, que dirigió su abuela, y como fiel heredera es en la actualidad la subdirectora de ese conjunto artístico con la misma pasión y el empeño de integrar a niños, jóvenes y adultos en un movimiento cultural que trasciende generaciones.

“Mi abuela me enseñó que la cultura no se guarda, se comparte”.

Por eso hoy la casa de Nancy es la Casa de las Tradiciones Haitianas en Camagüey, un verdadero santuario de identidad y, como ella misma afirma, “las puertas están abiertas para todos, sin importar edad ni origen”.

En opinión de esta promotora de la Casa de la Cultura Joaquín de Agüero, en la capital agramontina, “en todos los eventos que se hagan se puede hablar sobre el legado haitiano porque su huella está presente en toda Cuba”.

Ante la curiosidad por saber los platos haitianos que llevan a la mesa familiar, la entrevistada cita el arroz con frijol caballero y el arroz con frijol congo (colorado). Además está la sopa de calabaza (soup joumou) que suele brindarse de modo especial el 1ro. de enero con motivo del Día de la Independencia de Haití.

“Asimismo hay un tipo de dulce, llamado bonbon en criollo haitiano, que se hace con harina y no lleva huevo, sino mantequilla, levadura, bicarbonato, azúcar, leche, anís y vainilla como parte de sus ingredientes y entre las bebidas están el liqué, el tifei y un ron que no se conoce mucho en Cuba y que se prepara con anoncillo (kenep en Haití)”, agrega.

Al preguntarle específicamente sobre las mujeres descendientes de haitianos en Cuba, sin dudarlo refiere que se trata de mujeres empoderadas, orgullosas de sus raíces, elegantes y educadas.

“Nuestra fuerza está en nuestras costumbres, en nuestra comida, en nuestra forma de criar a los hijos con buena educación”.


Recientemente, en la sesión camagüeyana del XVII Festival Internacional Timbalaye, Nancy Avilés López resultó homenajeada por la preservación de tradiciones que forman parte de la identidad nacional y están ligadas a historias de resistencia de quienes llegaron a Cuba desde el hermano país caribeño, como su abuela Eva.

Emocionada afirmó que “asumo este reconocimiento con alegría, pero también con responsabilidad. Esto no es solo mío, es de Eva, de mi comunidad y de todos los haitianos en Cuba”.

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